Varios de los presos que conocí en Villa Devoto están desaparecidos. Son 30 mil personas, casi todos jóvenes, que el Estado genocida hizo desaparecer y que ahora el gobierno de Milei pretende negar. Seres humanos con historias, ilusiones y deseos, con amigos, padres, madres, hijas e hijos que los aman, los recuerdan y claman por la verdad y justicia que merecen. Todos los jueves, desde 1977 la valentía de las madres de la plaza de mayo los reclama.

