
Este 3 de abril se cumplen los tres primeros meses de la detención de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por parte de fuerzas élites de Estados Unidos, tras bombardear Caracas. Efecto Cocuyo presenta el especial #A90DíasSinMaduro a través del cual revisamos, documentamos y analizamos lo que ha pasado y hacia dónde vamos.
Hace tres meses, en las primeras horas de la madrugada, ocurrió lo que hasta ese momento parecía impensable: Estados Unidos se atrevió a entrar por la fuerza a Venezuela para extraer al gobernante Nicolás Maduro. También fue detenida su esposa, la diputada Cilia Flores. La Fuerza Armada ni se inmutó: “hubiera sido un suicidio”, dijo posteriormente el ya exministro de la Defensa, Vladimir Padrino López.
La mayoría de las bajas, entre ellas la de 32 militares cubanos, ocurrieron dentro del anillo de seguridad de Maduro en Fuerte Tiuna. Desde entonces, coinciden analistas políticos, se han dado cambios económicos, políticos y sociales en Venezuela, pero todavía insuficientes para dictar una sentencia definitiva sobre hacia dónde se dirige el actual proceso político que se abrió a partir del 3 de enero.
Cambio de equipo
Para el consultor político, Ricardo Ríos, a estas alturas no tiene asidero la narrativa según la cual la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, “cuida la presidencia” en ausencia de Maduro. La realidad, afirma, la contradice: las decisiones que toma, la cooperación con EEUU y hasta la puesta en escena. Hasta la imagen de Maduro va saliendo de vallas con propaganda y fotos en vehículos oficiales para dar paso a la interina.
“Uno de los cambios más radicales que se han hecho es el de Gabinete. No obedece a un tema de gestión, sino de equipo político. La mayoría de los ministros que salen están muy vinculados a Maduro y ella incorpora ministros de su equipo, más alineados a los hermanos Rodríguez, en particular a Delcy Rodríguez. Esa es una de las cosas más claras”, sostiene el presidente de la firma consultora Poder y Estrategia.
Al cuadro de las sustituciones al equipo ministerial añade la “salida poco amigable” de quien hasta hace poco fue una bandera de la gestión de Maduro, Alex Saab, por toda la campaña internacional para su liberación de la prisión en EEUU y la opacidad que rodea su situación jurídica. Hasta ahora se desconoce si está bajo custodia de la policía de inteligencia Sebin y bajo qué cargos.
Desde enero, Delcy Rodríguez ha cambiado a 42% del Gabinete de Maduro, incluyendo al ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López. También tiene nueva ministra del petróleo, Paula Henao; nuevo ministro de Información, Miguel Pérez Pirela; y hasta nueva embajadora ante Naciones Unidas (ONU), Coromoto Godoy, por Samuel Moncada, quien ocupó el cargo durante casi 10 años.
El estamento militar, aparte de Padrino López, también sufrió una sacudida con relevos en el Comando Estratégico Operacional (Ceofanb), comandantes de las Zonas de Defensa Integral (ZODI) y Regiones de Defensa Integral (Redi), componentes de la Fanb, pasando por Casa Militar, Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) y hasta academias militares, entre otros cargos, para un total de 28 cambios.
Uno de los cambios más esperados, pero sin probabilidades aún de concretarse “porque es útil a la estabilidad que quiere EEUU”, según analistas, es el del ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello.
En proceso
“Estamos en un proceso en acción y no todavía de destino y eso siempre plantea la posibilidad de que se abran varios escenarios. Tenemos una regresión del modelo madurista, un atrincheramiento del sistema o algunos caminos intermedios. Hay unas señales que empujan hacia una apertura en lo político y en lo económico. Ninguna señal es 100% positiva ni cumplida porque es un proceso en marcha y el mejor ejemplo es lo que ocurre con los presos políticos”, señaló el consultor político, Erick Obermaier.
Si bien es cierto que se han liberado a presos políticos con altos perfiles como Juan Pablo Guanipa o Enrique Marquez, Obermaier destaca que hay una “resistencia” a liberar a otros, lo cual revela que la persecución y represión política no han cesado, a pesar del tutelaje de EEUU.
Otro indicador de que la apertura no es completa, apunta, es el hecho de que la dirigente política, María Corina Machado, no haya podido regresar a Venezuela.
Uno de los anuncios de Delcy Rodríguez que más generó esperanza y expectativa fue el de una Ley de Amnistía, el 31 de enero. Si se concretaba, bajo los estándares internacionales de derechos humanos, sería una señal fundamental de transición a la democracia. Pero en la práctica, con selectividad en la aplicación de la normativa sancionada el 19 de febrero, según denuncias de ONG, el chavismo ha demostrado que no está dispuesto a ceder todo el control.
De acuerdo con la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, tras las rejas permanecen detenidos arbitrariamente 669 presos políticos, entre militares, civiles, políticos y funcionarios policiales.
La renovación institucional que abarca la administración de justicia también enfrenta obstáculos en la escogencia de un nuevo fiscal y un defensor del pueblo, pues mientras la sociedad civil puja por el nombramiento de figuras imparciales y académicas, el chavismo se mantiene aferrado a las credenciales de lealtad política.
Para Obermaier, la prometida recuperación económica que ha ofrecido EEUU con la cooperación del interinato también sigue a medio camino. Hay importantes convenios en el área petrolera y minera, con los cuales ha colaborado la Asamblea Nacional con mayoría del chavismo, al sancionar rápidamente una sustancial reforma de la Ley de Hidrocarburos (29 de enero), mientras la Ley de Minas se cocina (sancionados 55 artículos hasta el 26 de marzo).
Pero el analista destaca que la población aún no percibe las mejoras en una batalla diaria contra la inflación y la brecha cambiaria que pulveriza el bolívar.
“¿La situación ha cambiado? Sí ¿La situación ha cambiado dentro de las expectativas de la gente? Yo creo que no. ¿La situación ha cambiado para mejor? Yo creo que en el tema global sí, aunque, por ejemplo, en el punto económico pareciera que las altas expectativas generaron un rezago con la realidad económica y eso está generando un golpe económico en algunos sectores de la población y de la propia economía, que necesariamente van a tener un reajuste en los próximos meses”, agregó.
Regresa la expectativa de cambio
Otros analistas como Benigno Alarcón resaltan que después del 3 de enero han vuelto a aumentar las expectativas de la gente sobre un cambio político y una elección inminente. Le suma que, bajo el tutelaje de EEUU, el costo de represión ha aumentado para el chavismo lo que deriva en la disminución del temor a expresarse por parte de los ciudadanos.
«Si bien los cambios en el estamento militar (con Gustavo González López, exdirector del Sebin, como ministro de la Defensa, entre otros) no dan señales de desmontaje del aparato represivo. La gente siente que ha bajado y por eso vemos el aumento de las protestas, mayor participación en actividades como la reinauguración de la sede de Vente Venezuela, líderes políticos, sindicales y sociales tienen mayor visibilidad. Los partidos políticos comienzan a reactivarse para movilizar a la gente por una elección”, observó el analista.
Desde su criterio, dentro de las tres fases anunciadas para Venezuela por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, se ha logrado la estabilización; pero la recuperación económica que es la segunda fase – en aras de atraer grandes inversiones, disminuya la incertidumbre y cambie radicalmente la política económica – no será posible sin la tercera fase que es la transición.
“Lo más probable es que ambas fases terminen solapándose. No es contradictorio lo que está pasando, porque es la tensión entre un gobierno que trata de ganar tiempo para mantenerse en el poder – espera que nuevas circunstancias en EEUU lo favorezcan y que el liderazgo de Machado pierda fuerza- y Washington que ejerce presión directa y que no quiere una transición al estilo de Irak con un nuevo gobierno que pueda ser derrocado. El tiempo puede abrir otros escenarios”, advirtió.
Solo en marzo, el movimiento sindical, gremial y trabajadores, protagonizaron tres actividades de calle. El 12 de marzo llegaron al Parlamento para exigir mejores salarios y la liberación de los presos políticos. El 23 de marzo intentaron ir al Ministerio del Trabajo en la Plaza Caracas, pero el mismo Cabello en persona, con apoyo de colectivos, lo impidió.
Desde una concentración en la plaza cubierta de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y posterior caminata en los alrededores de Plaza Venezuela (25 de marzo) se llamó a marchar a Miraflores el 9 de abril, con la aclaratoria de que no se busca “derrocar” al gobierno encargado sino que se escuchen las peticiones de aumento salarial, liberación de todos los presos políticos y elecciones en el corto plazo.
Este 30 de marzo, la firma Poder y Estrategia divulgó un sondeo del 23 al 29 de marzo, basado en 1.040 entrevistas en ciudades como Maracaibo, San Cristóbal y Caracas, según el cual 64% considera que las elecciones presidenciales deben ser este año; 13% se inclina porque nuevos comicios se celebren en el primer (8%) y segundo semestre de 2027 (5%). El estudio también arrojó resultados de cómo se ve la relación con EEUU y hacia dónde se dirige el país.
“La primera minoría, 38% cree que se trata de una relación ganar-ganar con EEUU; 35% dice que es una relación de tutela en transición a la democracia y 19% que se trata de una relación de sumisión. Hay una visión todavía bastante cándida de la relación ganar-ganar de EEUU, pero los indicadores de transición a la democracia están en el congelador. Son pocos los hechos puntuales (ministro de la Defensa, levantamiento parcial de sanciones, acercamiento de trasnacionales) que hablan de un cambio en las reglas de juego, de modelo de gestión, no de transición todavía”, sostuvo Ríos.
¿Qué pasa a lo interno del chavismo?
En su esfuerzo por mantenerse, apuntan analistas, el chavismo en el poder no luce libre de fisuras y diferencias internas que no se muestran para “no hundirse todos ”, pero están allí.
Una muestra son declaraciones de actores como el exdiputado Mario Silva, cuyo programa salió de la parrilla del canal del Estado, VTV. Ha expresado críticas hacia la cooperación con EEUU y temores de una eventual “desaparición” o detención en su contra.
“Los une la necesidad de mantenerse en el gobierno, los que están y los que no están con Delcy Rodríguez, que consideran que traicionó a Maduro, no quieren caer juntos. Pero el panorama de tensión y desconfianza sobre quién es el próximo que pueda ser detenido o entregado a EEUU es importante. Es un caldo de cultivo para conflictos internos. Si Delcy no estuviera apoyada por el tutelaje ya hubieran hecho implosión”, asegura Alarcón.
Ríos no duda que pasar de un discurso antiimperialista a uno amigable con EEUU haya generado un “cortocircuito” en las bases del chavismo que si bien no llega a dos dígitos (entre 6 y 9% de apoyo popular) es “compacta e ideologizada”.
“Hay confusión, cuadros medios, incluso altos que están presentando resistencia a ese planteamiento y lo hemos visto con figuras emblemáticas como Mario Silva. Creo que eso también se refleja en el gabinete o figuras que estaban en el gabinete, que en algún momento cuestionaron esa posición y justamente por eso esa depuración. Hay unas diferencias que pudieran llevar a una fractura, solo que hasta ahora no es explícita. En algunos casos se hace más evidente, lo que hace que la gobernabilidad sea un desafío grande para Delcy Rodríguez en los próximos meses”, apuntó.
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