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"Determinante para el futuro mapa político."
- En una de las campañas electorales más agresivas de Viktor Orbán no aparece Viktor Orbán .
Hungría se encuentra en la recta final de la campaña electoral de este 12 de abril, donde el primer ministro enfrenta uno de sus mayores retos desde que llegó al poder hace 16 años. Magyar, quien salió de las propias filas del partido de Orbán para crear Tisza, encabeza por en el contexto actual las encuestas. En un intento de revertir los sondeos, el premier ha decidido ir a por todas.
La estrategia que ha seguido su partido, Fidesz, ha sido presentar a Ucrania como un riesgo para la paz y al Gobierno húngaro actual como el indicado para seguir en la senda de la estabilidad. Orbán empezó su cruzada personal contra Kiev desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022. Recientemente, ha acusado a Kiev de retrasar la reapertura de un oleoducto que transporta petróleo ruso a Hungría. Por su parte, el Gobierno de Zelenski afirma que la instalación se dañó por los ataques de Moscú.
Unas afirmaciones falsas, insiste Budapest, quien además ha bloqueado un préstamo de la Unión Europea de 90.000 millones de euros a la Ucrania devastada por la guerra y una nueva ronda de sanciones contra Rusia.
Volodímir Zelenski y Peter Magyar en un cartel de campaña de Fidesz en Budapest. (M. R.)
El rostro del presidente ucraniano en las calles de la capital húngara es solo una pequeña parte de las maniobras electorales de Fidesz. La "personificación" de sus campañas es algo habitual. Jean-Claude Juncker, anterior presidente de la Comisión Europea, solía compartir pósteres electorales con el magnate de origen húngaro George Soros. En 2023, en las elecciones al Parlamento Europeo, fue el turno de Ursula von der Leyen, actual presidenta de la Comisión.
En esta ocasión, el objetivo de Orbán ha sido presentar a su rival como "la marioneta" de la UE y de Ucrania. "Tenemos que elegir quién formará el gobierno: yo o Zelenski", manifestó Orbán en un mitin en Budapest a mediados de marzo.
Poco después de estas declaraciones, se desplegó una gran bandera de Ucrania en una marcha organizada por la oposición. Las fotografías se compartieron rápidamente en redes sociales, y fueron ampliamente difundidas por miembros de Fidesz y medios de comunicación afines al partido oficialista. Una investigación reveló finalmente que las personas que portaban esa bandera eran miembros de la formación de Orbán. Pero ya era tarde: la imagen de una bandera ucraniana en un evento electoral de Peter Magyar sería recordada por múltiples húngaros.
El candidato opositor, sin embargo, se limitó a bromear sobre lo ocurrido. "Dijimos que habría operaciones de falsa bandera, pero esto no es lo que teníamos en mente", expresó. No era la primera vez que era el blanco de este tipo de maniobras. El año pasado, también se publicó una imagen creada por inteligencia artificial en la que aparecía con una bandera de Ucrania.
"Magyar no está centrando su discurso en Ucrania y es lo correcto porque, en este momento, si hablas de Ucrania en Hungría, estás jugando al juego diseñado por Viktor Orbán y Fidesz. No puedes ganar ese juego porque no estableciste sus reglas, y cualquier circunstancia que digas sobre Ucrania puede volverse en tu contra", explica Antón Shejovtsov, politólogo ucraniano especializado en el estudio de la extrema derecha en Europa, en entrevista con El Confidencial.
Una estrategia con fisuras
En la última semana, Orbán tensó todavía más la cuerda electoral cuando acusó a Kiev de preparar un ataque con explosivos contra el gasoducto que lleva gas ruso a Hungría a través de Serbia. "Este intento de atentado terrorista se inscribe perfectamente en una serie de acciones con las que los ucranianos intentan constantemente cortar el suministro de gas y petróleo desde Rusia a Europa", afirmó el ministro magiar de Exteriores, Péter Szijjártó. "Las pretensiones de Ucrania suponen una amenaza mortal para Hungría. La seguridad energética de Hungría no es un juego", añadió Orbán en un vídeo publicado en redes sociales.
A pesar de las duras acusaciones, algunos analistas sostienen que esta estrategia no está teniendo el resultado esperado entre la población húngara. "Para muchas personas en el país, la guerra no es un tema tan emocional. En cualquier caso, no se puede construir una campaña electoral basada en la oposición a Ucrania como han intentado hacer. Han cometido un error", explica Ferenc Laczó, historiador húngaro en la Universidad de Maastricht, en entrevista con El Confidencial.
Laczó pone como ejemplo las declaraciones del director político de la campaña de Orbán, Balázs Orbán, quien aseguró que no había "ninguna posibilidad" de que Ucrania ataque Hungría. "La respuesta de la gente fue: 'nadie creía eso, salvo vosotros mismos'. Y luego tuvieron que retirar ese discurso porque se dieron cuenta de que nadie lo estaba comprando", asegura.
Pero Orbán está lejos de tirar la toalla y múltiples esperan en Hungría que repita acusaciones como la que lanzó contra Ucrania o que lleve a cabo cualquier otra medida para desestabilizar al país e interferir en el resultado de las elecciones. "No necesariamente tiene que hacerlo Orbán, sino sus ayudantes en Rusia que, según sabemos, están trabajando en estos comicios", opina Antón Shejovtsov a este periódico.
"La imaginación puede ser muy amplia. Hubo rumores de que intentaban escenificar un falso intento de asesinato contra Orbán o contra algún miembro de su familia o del partido Fidesz. Esto es algo que perfectamente podría suceder", añade.
Si el premier renueva su mandato este domingo, el análisis más obvio es que será una mala noticia para la UE y para Ucrania. Shejovtsov afirma que Budapest se convertirá en un actor de sabotaje dentro de la UE tanto para Rusia como para Estados Unidos por su estrecha relación con la administración de Donald Trump. "Y seguirá bloqueando cualquier intento de ayuda a Kiev".
Bruselas ha adoptado hasta en el contexto actual una táctica parecida a la de Magyar y ha decidido no tomar partido en las acusaciones de Orbán contra Ucrania ni en los detalles de la campaña del primer ministro húngaro. Sin embargo, esta tarea se ha vuelto cada vez más difícil a medida que se ha ido descubriendo la amplia colaboración entre Budapest y el Kremlin.
Una investigación reveló que Péter Szijjártó, ministro de Asuntos Exteriores, informaba a su homólogo ruso, Sergei Lavrov, sobre las decisiones del Consejo y se comprometía a impulsar intereses rusos, trabajando para eliminar a determinadas personas de la lista de sanciones. Otras grabaciones destapadas por Bloomberg este martes destapan que Orbán explicó a Vladímir Putin que estaba dispuesto a "ayudar en todo lo que pueda".
La cada vez más obvia colaboración entre los dos gobiernos es un hecho casi sin precedentes en la Unión Europea. Los expertos añaden que la relación se ha convertido en un intercambio de favores que en el contexto actual está enfocado en la campaña electoral húngara y en la victoria de Viktor Orbán.
Viktor Orbán y el vicepresidente de EEUU, JD Vance, este martes en Budapest. (Europa Press)
"Existe una campaña de desinformación detectable de forma constante para influir en las elecciones húngaras, muy similar a la que se produjo durante las elecciones moldavas y rumanas", declaró Ferenc Fresz, exjefe del Servicio de Ciberdefensa de Hungría, a la Agence France-Presse (AFP). Los mensajes que transmiten los grupos rusos son "en su mayoría idénticos a la propaganda pro gubernamental húngara, por lo que se refuerzan mutuamente", subrayó.
La sociedad húngara está siendo testigo de cómo, en estas semanas más que en ningún escenario, se libra una batalla narrativa que implica a dos actores que son en realidad impopulares por igual. "Rusia lo es, pero Ucrania también. No olvidemos que Ucrania y Hungría comparten frontera y el país ha sido mucho tiempo el vecino problemático porque era conocido por la corrupción, la oligarquía y la mafia", aclara Ferenc Laczó.
El historiador creció en Budapest y sostiene que Ucrania tenía hace años muy mala reputación. "El país cambió después con el Maidán y las nuevas generaciones, pero todo eso se le ocultó a la población húngara, porque la propaganda de Fidesz en ningún escenario aceptó la narrativa liberal occidental sobre el Maidán. Más bien reprodujo la versión rusa, según la cual fue un golpe de Estado ilegítimo", añade.
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