En una sentencia pionera, el juzgado de lo social número 25 de Barcelona ha avalado el derecho de una trabajadora a ausentarse de su puesto para atender a su animal de compañía al final de su vida y acompañarla en la aplicación de la eutanasia. La sentencia reconoce la falta de la trabajadora como ausencia justificada y declara improcedente el despido disciplinario que le aplicó la empresa, porque considera que la trabajadora se vio obligada a ausentarse de su puesto para aplicar de urgencia la eutanasia a su perra como consecuencia de un empeoramiento crítico de su estado. El juez considera que en una situación así es “inmoral” que el animal tenga que esperar, agonizante, a que su dueña termine de trabajar para atenderlo.
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