
Cocinar fruta con azúcar puede ser un simple método de conservación, pero también es una manera sencillísima de preparar un postre rápido y con pocos ingredientes. La compota de manzana es un gran ejemplo de ello. Aunque muchos la tengamos asociada a personas mayores y niños por su textura y sabor suaves, es perfecta para cerrar una comida, por sí sola o acompañada de yogur o una bola de helado de nata o vainilla, o también como acompañamiento de carnes asadas y otras preparaciones saladas.
Seguir leyendo

