Un descubrimiento fósil excepcional muestra que los individuos de Homo habilis tenían extremidades largas y robustas, con una anatomía corporal más alejada de la de los humanos contemporáneos. Un descubrimiento que revoluciona nuestros orígenes.
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Durante más de un siglo, la evolución humana se ha representado como una transición progresiva hacia cuerpos cada vez más similares a los que caracterizan a nuestra especie homínida. Sin embargo, el análisis de un esqueleto parcial de hace unos dos millones de años demuestra que los primeros representantes del género Homo estaban muy lejos de tener un aspecto verdaderamente humano.
El fósil, catalogado como KNM-ER 64061, se recuperó en el yacimiento de Koobi Fora, Kenia, y se ha datado entre 2,02 y 2,06 millones de años. Su relevancia es excepcional porque conserva tanto restos postcraneales como una dentición casi completa. El hallazgo, por tanto, conecta por primera vez el cuerpo y los dientes de un mismo individuo atribuido a la especie Homo habilis. Esta asociación directa aporta una visión inédita del físico de una de las primeras especies humanas y, en consecuencia, cuestiona gran parte de las reconstrucciones tradicionales.

Un cuerpo inesperado: proporciones que no encajan con lo “humano”
Brazos largos, hombros fuertes y un pasado arborícola
Hasta ahora, la especie Homo habilis se conocía, sobre todo, por fragmentos craneales y algunas mandíbulas. El nuevo esqueleto KNM-ER 64061 revela algo sorprendente: los expertos han podido determinar que sus brazos eran proporcionalmente largos y muy robustos, más semejantes a las extremidades de los homínidos anteriores que a las de los humanos modernos.
Estas proporciones sugieren que el uso intensivo de las extremidades superiores seguía siendo fundamental en su vida cotidiana. La anatomía del hombro y del húmero apunta a que estaban dotados de una musculatura potente, compatible con actividades como trepar o desplazarse con frecuencia en entornos arbolados. El Homo habilis no era un caminante adaptado de lleno a los espacios terrestres, como el Homo sapiens, sino que conservaba adaptaciones físicas propias de etapas evolutivas más antiguas.
Un homínido pequeño, ligero y sorprendentemente fornido
Según los resultados presentados en Science y The Anatomical Record, las estimaciones indican que el individuo medía alrededor de 160 centímetros y pesaba poco más de 30 kilos. Se trataba de un cuerpo esbelto y liviano, muy distinto tanto del de los humanos actuales como del de especies posteriores, como Homo erectus. A pesar de su bajo peso, los huesos de los brazos presentan paredes corticales gruesas, una señal clara de una estructura muscular potente. La combinación de un peso ligero con unas extremidades superiores poderosas rompe con la imagen clásica del “primer humano” de aspecto ya moderno.

Homo habilis al descubierto: una especie más primitiva de lo que creíamos
El fósil KNM-ER 64061 ha proporcionado el conjunto postcraneal de Homo habilis más completo conocido hasta el momento. Gracias a él, los investigadores han podido verificar que, aunque esta especie pertenece al género Homo, su anatomía aún conservaba numerosos rasgos ancestrales.
Esto plantea una cuestión fundamental: ¿qué significa realmente ser Homo? El nuevo material sugiere que la inclusión en este género no implicaba necesariamente poseer un cuerpo “humano” en el sentido moderno. Más bien, se trataba de una forma de transición, con un mosaico de características primitivas y derivadas.
Así, mientras algunos rasgos dentales y cerebrales ya apuntaban a las siguientes fases evolutivas, el resto del cuerpo seguía anclado en un pasado morfológico más antiguo.

Una evolución menos lineal de lo previsto
El esqueleto indica que la evolución temprana del género Homo no implicó una marcha uniforme hacia cuerpos modernos. Por el contrario, las diferentes partes del organismo evolucionaron a ritmos distintos, dando lugar a combinaciones anatómicas inesperadas.
En el caso de Homo habilis, el ligero aumento del tamaño cerebral no se acompañó de una reorganización completa del esqueleto. Las proporciones de los brazos y el torso recuerdan más a las de los australopitecos que a las de los humanos posteriores. Estos rasgos sugieren estrategias de locomoción mixtas y una gran versatilidad ecológica. Este patrón refuerza la idea de que los primeros Homo no formaban un grupo homogéneo, sino un conjunto diverso de poblaciones.

Repensar la imagen popular de los primeros humanos
Las implicaciones del hallazgo van más allá del ámbito académico. Durante décadas, la cultura popular y los museos han presentado a Homo habilis como una figura esencialmente humana, con proporciones corporales similares a las nuestras. La nueva evidencia obliga a revisar esas reconstrucciones visuales.
En lugar de un homínido claramente erguido y estilizado, emerge ahora un ser con brazos largos, hombros potentes y una silueta más cercana a la de sus antecesores. Esta anatomía, por tanto, sugiere una forma de vida en la que caminar erguido coexistía con otras estrategias de movimiento y de explotación del entorno.

Un género marcado por la diversidad desde sus inicios
El descubrimiento también se suma a otros hallazgos recientes que confirman una notable variabilidad entre los primeros miembros del género Homo. Mandíbulas, cráneos y, ahora, esqueletos parciales revelan que hace dos millones de años no existía un único “modelo corporal” humano. Por el contrario, la evolución temprana de Homo parece haber sido un proceso experimental en el que las distintas poblaciones desarrollaron soluciones anatómicas diversas antes de que se consolidaran las formas corporales más modernas. Esta diversidad inicial ayuda a explicar por qué resulta tan difícil trazar fronteras claras entre las especies.
El esqueleto KNM-ER 64061 proporciona una lección fundamental: los primeros representantes del género Homo no tenían un aspecto humano tal como lo entendemos hoy. El hallazgo muestra nuestra historia evolutiva como un proceso complejo, lleno de ramificaciones y de soluciones anatómicas provisionales.
Referencias
- Gibbons, A. 2026. "The earliest Homo species did not look human, partial skeleton shows". Science. URL: https://www.science.org/content/article/earliest-homo-species-did-not-look-human-partial-skeleton-shows
- Grine, Frederick E., et al. 2026. "New partial skeleton of Homo habilis from the upper Burgi Member, Koobi Fora Formation, Ileret, Kenya". The Anatomical Record. DOI: https://doi.org/10.1002/ar.70100

