
Este sábado se cumple el primer aniversario de la movilización que logró frenar el desahucio de Josep Torrent, vecino de la Casa Orsola, en el Eixample de Barcelona, convertida en los últimos años en símbolo de la lucha inquilina. La madrugada previa al lanzamiento, miles de personas se concentraron ante el bloque, y la comitiva judicial dio media vuelta al no poder ejecutarlo. Una semana después, el Ayuntamiento de Barcelona y la fundación Habitat 3 anunciaban una fórmula pionera por la que compraban el edificio por 9,3 millones: tres millones más de los que Lioness Inversiones había pagado en 2021. Fue un desenlace agridulce: se salvaban los vecinos que quedaban y un edificio entero para el parque de vivienda de la ciudad, pero la propiedad sacaba tajada de la operación.
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