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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- Ha publicado artículos para importantes medios, los que pueden ser recogidos en su biografía pasiva.
Nació en Santo Domingo el 3 de enero de 1957. Su nombre completo es Luis Daniel Beltré López.
Poeta, narrador, ensayista, académico y abogado. Es egresado de la facultad de Ciencias Jurídicas y políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Realizó estudios de Derecho Comparado, Historia de las Universidades; Asesoría de la Inversión y Financiación en las Facultades de Derecho, Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto Técnico de Enseñanza Empresarial en Málaga, España; además realizó estudios de Ciencias Políticas en nuestro alto centro de estudios primados de América. Participó como alumno en los programas de Formación en Derecho Constitucional impartidos por el Instituto de Estudios Constitucionales, bajo la tutoría del reconocido profesor Francisco Tomás y Valiente en Madrid. También ha sido formado en Derecho Procesal Penal y Constitucional, así como en otras disciplinas jurídicas, tanto en academias latinoamericanas como europeas, habiéndose obtenido los grados de Doctor, Máster y Especialización. Es director de la firma de abogados Daniel Beltré López y presidente de la Comisión Presidencial para el Desarrollo Provincial.
El haber bibliográfico de Daniel Beltré López está compuesto por obras de diferentes ramas y géneros. En el renglón ensayo podemos encontrar La ley: Evolución constitucional en su formación y la reputación ficciosa de su conocimiento; El proceso de positivización de las libertades públicas en el sistema angloamericano; La imprescriptibilidad de los atentados contra el orden público económico; Hostos, Bosch: manía por la libertad y La dimensión social y humanística en Juan Bosch, Aproximaciones a una vida ejemplar. En poesía nos encontramos con los títulos No es un soplo la vida y en ningún escenario fue bueno tanto olvido. Ha publicado artículos para importantes medios, los que pueden ser recogidos en su biografía pasiva. Es muy seguro que mantiene algunas obras inéditas en proceso de publicación.
Daniel Beltré
Daniel Beltré López ha sido merecedor de importantes reconocimientos, entre los que podemos mencionar haber sido distinguido en varios municipios y por colectivos de nuestro país. Es miembro de honor del Instituto Duartiano y fue merecedor del Premio Nacional de Poesía Salomé Ureña de Henríquez 2020 por su poemario No es un soplo la vida. Particularmente he disfrutado de su compañía en varios recitales poéticos a los que hemos sido invitados, tanto en los roles de espectadores como en el de lectores de nuestras producciones.
El escritor y director de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, considera que con el talento que distingue a Daniel Beltré López y la intuición que lo enaltece, él se enseñorea sobre las cosas, y canta lo que su corazón ilumina con su onda amorosa, pues si “no es un soplo la vida”, algo grandioso la entroniza que la conciencia sutil privilegia. La idea del pecado, que tanto lastra el goce de la vida, subyuga el fuero de la sensibilidad, frena la libre elección en sus sensaciones infinitas y tiene conciencia de su conexión afectiva y espiritual con el alma de las cosas; mantiene intacto esa condición connatural de los niños, que viven el mundo según el modo mitificado y místico. En su armoniosa relación con la realidad, los niños, los poetas y los místicos, hablan con las cosas, se identifican con las cosas y se sienten ser las cosas. En su ponderación mística de lo viviente, comparten el fluir de fenómenos y cosas, y sienten que forman parte de todo con el aliento superior de cuanto existe.
El escritor y director general de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, Rafael Peralta Romero, estima que Daniel Beltré López fabrica una estupenda aleación con la grandeza de lo sencillo sustentada en poemas como “Las maravillas de los niños” y otros textos que representan reacciones frente a un orden de cosas no soportables, como el poema dedicado al “demócrata” L. B. Johnson. Se precisa de una visión amplia de la vida, de la cultura, de la historia humana y además de un refinado gusto por el arte poética para componer textos.
El escritor Rafael Julián expresa que toda la obra de Daniel Beltré está edificada en versos libres y por los medios característicos de la poesía lírica, de una intimidad de sentimiento radicalmente subjetiva, bajo formas variadas: de telegrama, de juego, de oración, de lista enunciadora, de generales de ley, con un juego simbólico entre el alba y el barro, lo alto y lo bajo, lo incorpóreo sublime y lo material acuciante, cuya unidad – no se necesita adivinarlo – es la de la vida humana misma ataviada de los colores, más o menos lúgubres, más o menos brillantes de las circunstancias y del sello de lo distintivamente personal.
El escritor y presidente de la Unión Dominicana de Escritores, Avelino Stanley, interpreta que a Daniel Beltré López las metáforas le acuden como el vuelo oportuno de las aves y que en su obra exhibe la conjugación entre el dominio preciso de la lengua y la consciencia plena en los giros lingüísticos. Cada una de sus palabras están suministradas con la precisión arquitectónica que mandan los cánones de la plenitud en esos poemas que son concebidos por los dioses del buen decir. La poesía sublime, esa que se manifiesta solícita ante la creatividad, también puede alcanzar los más altos grados de pureza en cultores que no necesariamente están en las cumbres de los renombrados.
Finalmente, el escritor y ministro de Justicia, Antoliano Peralta Romero, recuerda que sospechó desde el día aquel en que en un pasillo de la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo le abordó Daniel Beltré López, siendo estudiantes y sin conocerse, para que le permitiera ojear un librito de bolsillo que llevaba consigo. Se trataba de Las Odas Elementales de Neruda y que luego conoció algunos de sus poemas juveniles, supo entonces que su sospecha era justificada… estaba frente a un hombre que desbordaba talento y creatividad y que además de la pasión por la política y las ciencias jurídicas, descubrió que este era un auténtico poeta.
Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Daniel Beltré López:
El olvido como pecado
Ya nadie me invita a las veladas,
¿será porque no llevo ropa de domingo,
se habrán cansado de ver mi uniforme escolar
en las retretas que adornan las tarde,
en los días que festejan la vida de los niños,
entre las varas de las procesiones,
entre las lágrimas de los baquiníes
o en las pilas hacedoras de cristianos?
¿Por qué no me invitan mis amigos?
¿Acaso no saben que en el contexto actual tengo zapatitos,
que alteraron para mí la camisa del vecino,
que la puedo estrujar sin compromiso,
que no me quedaré parado honrando almidones ni filos,
que no me regañarán si la mancho aún si se pierden los bolsillos?
¿A dónde han ido a ocultarse los muchachos?
No los veo siquiera al salir del catecismo,
no los veo en el almendro que cobijó los ritos del ocio,
ni en el muro que guardó nuestros recuerdos,
ni en las asambleas de murciélagos bajo el higo.
¿Acaso no saben que no es bueno olvidarse de un amigo?
Por Ramón Saba





