El pasado 24 de diciembre y luego de la reunión familiar para la tradicional cena de noche buena, agripado y con algunos de los típicos síntomas del virus, me dirigí a mi casa en donde recluido en mi habitación me dispuse entretenerme y buscando unos de los clásicos de vaqueros que son mis preferidas, me decidí por una película rusa, me refiero a: Síndrome de víctima.
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