La crisis de Rodalies supone una impugnación al posibilismo de Pedro Sánchez con Cataluña. El profundo malestar desatado estos días habla del sentimiento de agravio acumulado durante años, aunque la desinversión no sea solo cosa de su Gobierno. Sin embargo, el contexto político actual es inevitablemente sensible para el PSOE: corre el riesgo de extenderse la impresión de que el regreso a la gobernabilidad por parte de Junts y ERC no ha servido de mucho. Es decir, un sentimiento parecido al que imperaba en los años previos al 1 de octubre de 2017.
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