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- Los planes franceses causan desazón en Moscú, más aún cuando se formulan en un lugar tan simbólico como la ciudad báltica de Gdansk -la antigua Danzig-, que se halla a solo poco más de un centenar de kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado (la ex Prusia oriental).
Los planes franceses causan desazón en Moscú, más aún cuando se formulan en un lugar tan simbólico como la ciudad báltica de Gdansk -la antigua Danzig-, que se halla a solo poco más de un centenar de kilómetros del enclave ruso de Kaliningrado (la ex Prusia oriental). Según Peskov, el propósito de París de dar cobertura nuclear a sus socios “no contribuye a la estabilidad del continente europeo”.
La nueva posición francesa, que incluiría el posible despliegue puntual de armas nucleares -a bordo de cazabombarderos Rafale- en el territorio de países aliados, fue anunciada oficialmente por Macron el pasado 2 de marzo en la base de île Longue (Bretaña), una instalación superprotegida que alberga los cuatro submarinos dotados cada uno de 16 misiles intercontinentales con múltiples ojivas nucleares. Se trató de un cambio sustancial en la doctrina nuclear francesa, forzado por la agresión rusa contra Ucrania y las dudas sobre si el aliado estadounidense defendería a sus aliados de la OTAN si fueran atacados.
La disuasión avanzada figuró en la declaración conjunta después de la cumbre franco-polaca, aunque ocupó un espacio modesto en el capítulo de la cooperación bilateral en defensa. Durante la rueda de prensa en Gdansk, la cuestión fue planteada en términos más claros. Consciente de que se trata de un asunto muy sensible, Macron mantuvo cierta ambigüedad, pero admitió que entre los equipos de los dos países “habrá trabajos de aquí al verano que permitiránn avanzar sobre progresos concretos”. “Entre las cosas que vamos evidentemente a considerar hay el intercambio de información, hay los ejercicios conjuntos y puede haber los despliegues”, agregó el presidente francés, sin mencionar los Rafale.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, estuvo también algo vago, sin eludir la cuestión. ”Con franqueza, no es mi sueño tener Rafale con bombas atómicas sobre Polonia”, manifestó. “Espero que no tengas esos planes”, añadió, dirigiéndose a Macron, sin que quedara claro el sentido de sus palabras. Luego llegaron los matices. Según Tusk, el debate nuclear “es una conversación que se hace en la intimidad”. El jefe el Gobierno polaco admitió que Polonia figura en el “club exclusivo” (ocho países, de momento) que se han sumado a la iniciativa francesa y que “comprenden bien la necesidad de soberanía europea”. “Vivimos en un mundo en que tenemos necesidad de disuasión nuclear”, subrayó, y consideró que la cooperación con Francia “no tiene límites en el curso del tiempo”.
Polonia, alumno aventajado de la OTAN en el incremento de la inversión en defensa, está especialmente interesada en la protección nuclear por la cercanía de Rusia y la amarga experiencia ucraniana. Pero la posición de Varsovia, una aliada privilegiada de Washington y compradora preferente de armamento estadounidense, incluido el cazabombardero F-35, no es fácil. Al contrario que Alemania, Italia, Bélgica o los Países Bajos, Polonia no alberga armas atómicas norteamericanas en su territorio. Si Francia las desplegara, aunque fuera de modo puntual, podría ocasionar problemas diplomáticos con EE. UU., o al menos debería consensuarse, para no desairar al principal aliado.
Durante la visita de Macron fue firmado un acuerdo para el desarrollo de un satélite geoestacionario de comunicaciones militares destinado a las Fuerzas Armadas polacas. Lo suscribiero los gigantes Airbus y Thales con el grupo polaco Radmor.
Como hicieron sus predecesores Charles de Gaulle y François Mitterrand, en 1967 y 1989, respectivamente, Macron se desplazó al cementerio de Gdansk donde reposan los soldados franceses muertos en Polonia durante la guerra franco-prusiana de 1870 y en las dos guerra mundiales.
La cumbre franco-polaca del lunes es consecuencia del tratado de amistad y de cooperación reforzada bilateral firmado en Nancy el 9 de mayo del 2025, ochenta años después de la capitulación de la Alemania hitleriana. Con ello París quiso elevar la relación con Varsovia al mismo nivel que la que tiene con los más estrechos aliados, entre ellos Alemania.
Corresponsal de 'La Vanguardia' en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)




