
En 2018, Rubén Miralles inauguró en Vinaròs (Castellón) el restaurante que lleva su nombre. En los siete años posteriores, urdió su carta a partir de la materia prima local, que es singular. Se había formado en la Escuela de Hostelería (CIPFB) de Benicarló, la población vecina. Como todo el sector, sobrevivió a la pandemia y, tomando impulso, aterrizó en 2025. Ese año llegó la revolución: su local (ubicado en el número 9 de la Travessia de Sant Vicent) entró con cinco rábanos, la máxima calificación, en la We’re Smart Green Guide, lista que premia a nivel mundial a los restaurantes que mejor uso hacen de los productos vegetales. Eso fue el pasado noviembre, Miralles recogió su galardón en Londres y el mismo mes, le llamaron de Málaga para la gala Michelin. Ante su sorpresa, le concedieron allí una estrella.
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