
La señora que despotrica por la calle principal de Cartes (Cantabria, 6.500 habitantes) resume la reacción general ante el centro de menores extranjeros no acompañados que se ha creado en el pueblo: menciona a Franco y que entonces había casas abiertas, teme por la seguridad de sus nietas, amenaza con “poner dinamita y a tomar por culo” si pasa algo y alude al politiqueo del PP regional colándole a un Ayuntamiento socialista algo tan comprometedor. Unos hablan, otros actúan. Órdago de la alcaldesa, Lorena Cueto: paralizar el centro y amenazar con cortar el agua y la luz. En medio están los dos menores no acompañados que habían llegado este martes al municipio, de los 18 previstos en total. Las protestas, en forma de manifestaciones estos días tras un Pleno bronco el viernes donde se abordó la cuestión, contrastan con la parte del vecindario que clama por la integración y defiende a los menores del racismo gratuito. “Hay que darles una oportunidad”, “no hay que criminalizar a nadie”, creen algunos.
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