
SEÑOR DIRECTOR:
Según el Simce 2025, un alto porcentaje de niños en edad escolar no entiende lo que lee. La respuesta tradicional para enfrentar el problema ha sido convocar a iniciativas transversales por el aprendizaje lector. Los niveles de consenso son asombrosos, y sin embargo nada pasa. Se señala que la prioridad tiene que estar “en el aula”, y se deja fuera cualquier esfuerzo por examinar el diseño estructural de nuestro sistema educativo. Pero, ¿vamos bien encaminados?
Luego de años de reformas en las estructuras del sistema educativo, uno entiende el hastío y las pocas ganas de seguir mirando el marco regulatorio y los incentivos. Lo que pasa en el aula es fundamental, estamos todos de acuerdo, pero el diseño regulatorio puede hacer más o menos probable que esa experiencia sea provechosa. Pasa en educación, y pasa en prácticamente todos los temas públicos. Es precisamente en ese “rayado de cancha” institucional donde surgen las discrepancias que estas iniciativas transversales a veces soslayan.
Y pasa que nuestro diseño regulatorio educacional genera disputas políticas y filosóficas muy profundas. Volvamos a la lectura. Una de las ventajas de abrir la oferta de bienes públicos a la sociedad civil es que nos evita tener que dar colectivamente con una única fórmula exitosa para proveerlos. En sistemas con oferta plural, cientos de personas en simultáneo están probando y experimentando soluciones a problemas públicos. Quienes lo logran hacer de forma eficaz, crecen, los que no, fracasan y desaparecen. Llevado a la educación, a quienes creemos en este modelo nos debiera interesar saber si nuestro sistema educacional es eficaz para atraer, identificar y escalar esos proyectos que han demostrado que sí se puede enseñar a leer con comprensión a niños y niñas antes de los 8 años.
Podemos tener muchos objetivos compartidos, pero los diagnósticos e instrumentos siguen siendo controversiales. Una solución como la aquí propuesta está anclada en ideales y valores que no son transversales. Y es posible que la solución no pase por un gran acuerdo nacional, sino por persuadir de la bondad de las propias ideas y así generar mayorías. Es menos “marketero”, pero puede ayudar a que las cosas pasen.
José Antonio Valenzuela
Director de Incidencia de Pivotes


