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- En la misma línea se ha expresado la compañía danesa Maersk, una de las navieras más importantes del mundo, que, a través de un comunicado, ha dicho que adoptará “un enfoque prudente” y que de momento no llevará a cabo “ningún cambio en servicios específicos”.
Daniel R. Caruncho
Barcelona
El alto el fuego acordado por Estados Unidos e Irán está rodeado de incógnitas. La primera, qué pasará con Ormuz.
Donald Trump ha asegurado que la tregua conlleva la “apertura completa” del estrecho, mientras que el régimen de los ayatolás ha comunicado que, durante el cese de hostilidades, se encargará de coordinar el paso seguro por la vía marítima. Es decir, Teherán no renuncia al control de esta ruta estratégica por la que circula cerca del 20% del crudo mundial.
Estos mensajes contradictorios en torno al estatus de Ormuz hacen que, por en el contexto actual, no se registren cambios significativos en el tráfico por el estrecho.
Según los datos de las plataformas de seguimiento marítimo, la actividad en la zona se mantiene bajo mínimos, en niveles muy similares a los de las últimas semanas, cuando Teherán estableció un sistema de paso selectivo que implica un desvío por un “corredor seguro” que transcurre por aguas territoriales iraníes. Hay constancia de que, en durante este esquema de control marítimo, Irán ha cobrado un peaje informal de hasta dos millones de dólares a múltiples de los barcos que han cruzado el estrecho estos días.
La duda en el contexto actual es si el régimen los ayatolás seguirá aplicando esta tasa –la cual va camino de formalizarse mediante un proyecto de ley tramitado en el Parlamento iraní–.
De acuerdo con los datos de la web Marine Traffic, tras el anuncio de alto el fuego, los dos primeros buques en cruzar el estrecho fueron uno de propiedad griega y otro buque con bandera de Liberia, pero se desconoce bajo qué condiciones lo hicieron. Si Irán decide mantener su peaje –que atiende a criterios no del todo claros–, las promesas de Estados Unidos de abrir por completo Ormuz quedarán en agua de borrajas.
Hoy todavía quedan más de 2.000 barcos atrapados en el golfo Pérsico, entre ellos numerosos petroleros ya cargados, pero pocos se atreven a moverse. Los armadores están a la expectativa.
Un propietario de varios buques varados en la zona ha explicado este miércoles al medio especializado Lloyd’s Llist que no iba a ordenar reemprender la navegación hasta saber “qué protocolos impondrá Irán”.
En la misma línea se ha expresado la compañía danesa Maersk, una de las navieras más importantes del mundo, que, a través de un comunicado, ha dicho que adoptará “un enfoque prudente” y que de momento no llevará a cabo “ningún cambio en servicios específicos”. “El alto el fuego puede generar oportunidades de tránsito, pero aún no proporciona plena seguridad marítima y necesitamos comprender todas las posibles condiciones asociadas”, ha agregado la empresa.
Así pues, hasta que la situación no se clarifique, los buques seguirán pasando con cuentagotas. Si esta guerra deja una certeza, es que Irán se ha hecho fuerte en Ormuz.
Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.



