
Una preocupación creciente se cuela en las conversaciones de profesores y familiares, advierte Nuria Alabao (València, 50 años): cada vez más, los adolescentes y jóvenes entran en contacto con discursos antifeministas que se expanden y amplifican en la llamada manosfera. En esta madeja de comunidades en línea conviven incels (célibes involuntarios), criptobros (hipermasculinidad que promete éxito económico a través de la especulación), MRAs (activistas por los derechos de los hombres) o los que adiestran a adolescentes sobre cómo seducir o violar a las mujeres (Pick-up artists).
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