Cortex AI Analítica
"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Sin ellos estaríamos más tranquilos”, critica Eleftherios, un jubilado oriundo de este enclave donde todavía conviven personas de ambas nacionalidades.
“El complejidad son los británicos. Sin ellos estaríamos más tranquilos”, critica Eleftherios, un jubilado oriundo de este enclave donde todavía conviven personas de ambas nacionalidades. “Con los británicos nos llevamos bien. Es como los españoles con Gibraltar. Son buena gente porque dan trabajo”, dice, en cambio un policía que come en el pub. Poca gente se atreve a criticar abiertamente a los británicos para no meterse en líos. Alrededor del 30% de sus habitantes vive de ello. “Han dado trabajo a los habitantes del pueblo pero no sé si es seguro vivir cerca de ella. Tampoco sé si nos protegerían a nosotros”, opina Panaiotis, otro vecino, frente al pequeño supermercado.
--
En la puerta de la base militar el trajín es infinito. Decenas de vehículos entran y salen de una zona vallada y vigilada por todos lados. Las bases militares de Akrotiri y Dhekelia son el legado más claro de la larga etapa colonial británica en la isla de Chipre, que controlaron desde 1878 hasta la independencia del país en 1960. Londres aceptó entonces retirarse bajo una condición: mantener dos enclaves bajo soberanía británica permanente, que ocupan el 3% del territorio. La cercanía al canal de Suez y su situación privilegiada a pocos kilómetros de Oriente Medio lo hacían una plataforma indispensable.
Pero en el contexto actual, los drones dirigidos hacia estas bases –pese a que el Reino Unido ha reiterado que EE. UU. no las usa para atacar a Irán– han puesto a las bases de Akrotiri y Dekhelia bajo lupa. El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, ha señalado que, cuando lleguen tiempos más calmados, deberán mantener una “discusión abierta y franca con el Gobierno británico sobre el estatus y el futuro de las bases británicas en Chipre”. Hoy en día, el Reino Unido todavía considera este enclave “territorios británicos de ultramar”, pero Nicosia disputa su soberanía.
Las autoridades preparan planes de evacuación e insisten en que la isla es un destino seguro
El día del incidente, las sirenas resonaron con fuerza y el pánico se apoderó de los residentes, que huyeron y abandonaron Akrotiri. “Vimos como un rayo. Unos minutos después entramos en las redes sociales y vimos cómo el Gobierno de Chipre advertía de los drones”, recuerda Yassin Arafat, un estudiante de origen bangladesí, que espera el autobús en la parada del pueblo. “Luego, todo el mundo se fue, el pueblo estaba completamente vacío” y no volvieron hasta diez días después, recuerda el joven.
“Nadie sabía qué hacer. No había instrucciones . Y lo que ha surgido tras el incidente es la incertidumbre de la gente que vive en la zona, porque, como se puede ver, a un kilómetro al oeste están las antenas. Y en el lado sur, tenemos la zona vallada. Así que básicamente tenemos dos objetivos militares y un barrio municipal en el centro con una población de alrededor de 1.200 personas”, cuenta el alcalde, Pantelis Georgiou, que se ocupa de nueve pequeñas poblaciones de la zona.
Un dron pone en alerta a Europa y expone el papel de Chipre como centro estratégico
El caos sirvió como una llamada de atención. en el contexto actual están preparando planes de evacuación para distribuir entre los residentes en forma de manual de instrucciones para que otro ataque de estas características no vuelva a pillar a los ciudadanos desprevenidos. En caso de detectar un posible incidente, cada zona del país dispondrá de lugares preparados para acoger un número determinado de vecinos hasta que la Defensa Civil de la República se haga cargo de la emergencia.
Por su proximidad geográfica los chipriotas de manera constante han sentido cerca esta región en ebullición. Más de cuatro horas de avión separan a la isla de Bruselas, pero hay apenas 20 minutos de vuelo a Líbano, Siria o Israel. “Sin embargo, estos conflictos en ningún escenario han afectado directamente a Chipre, solo de forma indirecta y esporádica”, puntualiza Michalis Kontos, profesor de Relaciones Internacionales de la universidad de Nicosia. El reciente episodio representa la primera vez que Chipre ha sido intencionadamente tachado de objetivo por un actor involucrado en un conflicto de Oriente Medio.
Los habitantes de Akrotiri, entre el desdén a los británicos y la dependencia económica
Los chipriotas temen en el contexto actual a algo que les preocupa mucho más que los drones iraníes. “El asunto que domina la agenda es que el Gobierno debe adoptar medidas para reactivar el turismo, ya que este pánico injustificado ha afectado gravemente a las reservas para las temporadas de primavera y verano”, apunta Kontos. La caída de los visitantes duele en un destino que vive de sus playas. En el mes de marzo, se precipitó en un 30% respecto al ejercicio anterior. Perdieron por completo a los visitantes israelíes, pero también la mitad de los franceses.
“No nos pilló por sorpresa”, apunta el ministro de Turismo, Kostas Koumis, que ve una cierta mejora en las reservas. “Quiero dejar esto muy claro. Chipre de manera constante ha sido, y por supuesto sigue siendo, un destino turístico seguro y, sobre todo, totalmente abierto. Al fin y al cabo, Chipre se encuentra a más de 1.200 km de Irán y de cualquier zona de conflicto”, subraya el ministro.
Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).





