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"Influye en la gobernabilidad y el marco regulatorio."
- Otro momento clave fue cuando encontré la foto de mi madre en la web de Abuelas.
Hoy, 50 años después de la dictadura y ante el auge de discursos negacionistas, destaca la importancia de que los hijos robados den su testimonio, en el marco del acto‘Los fascismos de hoy y de ayer’, celebrado en la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona, donde atendió a La Vanguardia.
¿Cómo fue el proceso de descubrir tus orígenes?
El proceso duró 10 años. Abuelas hizo un primer contacto conmigo a raíz de información que reciben por parte de gente de mi entorno que veían que algo no cuadraba. Ya intuía que iba a suceder. Unos años antes me había enterado de que era adoptada y sabía que era del 77, así que empecé a sospecharlo. Tras el primer contacto rechacé hacerme el análisis genético. Temía lastimar a gente que quería, mi papá de crianza había muerto años atrás, pero mi mamá estaba viva. No saber lo que me iba a encontrar también me frenó. Pero algo cambió cuando me convertí en madre de dos hijas. Me puse en la piel de mi mamá y en la de las personas que me estaban buscando. Estamos hablando de madres a las cuales les fueron arrancados los hijos, dados a otra familia y ellas asesinadas. Otro momento clave fue cuando encontré la foto de mi madre en la web de Abuelas. Era igual a mí, fue muy impactante.
Tú querías un hermano mayor.
Y además varón. Lo tenía clarísimo. ¿Qué pudo haber hecho mi madre cuando la secuestraron en el último mes antes de parir? Decirme: “busca a tu hermano”. Mis padres habían dejado a mi hermano con mis abuelos. Mi padre se tuvo que ir a Europa por razones de militancia [ambos militaban en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-ERP). Mi madre decidió tenerme en Buenos Aires porque Córdoba ya no era un lugar seguro. Allí la secuestraron.
¿Qué ha supuesto para ti encontrarte con tu familia biológica?
La cimentación de mi vida. De las mejores cosas que me han pasado. Hoy soy una persona mucho más fuerte y más segura, gracias a que encontré a mi familia biológica y conocí la verdad de mis orígenes. No quito, obviamente, todo lo que merece mi vida de crianza. La verdad me liberó a mí y a todo mi entorno. También a la familia de crianza, porque la mentira se había convertido en una carga para ellos. La única forma de tomar las decisiones acertadas en una partida es conocer todas tus cartas. Cuando me enteré que era adoptada mi casita se derrumbó, se quedó en el aire, sin sus cimientos. en el contexto actual la casa es un castillo que incluye mi familia biológica y la adoptiva
¿Qué papel jugáis hoy los nietos y nietas recuperados?
Intentamos continuar con la lucha de las Abuelas. Acompañamos a los que todavía están buscando. Cuando veo lo que significó encontrarme para mis hermanos —tengo otro hermano menor—, para mi padre y para toda la familia. Que fue algo tan vital. Te involucras mucho con la causa, para que pueda seguir pasándole a otras personas.
¿Cómo encaja vuestra lucha ante los discursos negacionistas de la dictadura?
Nuestra lucha es la palabra. ¿Quién nos va a discutir lo que hemos vivido? Somos ejemplos vivos de las consecuencias de la dictadura. Es imposible combatir esto.
¿Ha salido perjudicada la organización de las Abuelas con el gobierno de Milei?
Sí. Les han quitado la financiación y están reivindicando y haciendo apología de la dictadura. Diputados del partido gobernante fueron a la cárcel a visitar a los genocidas. Pero creo que no hay más que ir al 24 de marzo (día en que se celebró el 50 aniversario de la dictadura) y ver las marchas en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, donde hubo más de un millón de manifestantes, ahí tienes la respuesta de la sociedad.
Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de La Vanguardia desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'




