La inmigración es un fenómeno universal en el espacio y en el tiempo; de hecho, sin los movimientos migratorios, la humanidad, sencillamente, no podría haberse desarrollado. Eduardo Galeano lo expresa de forma bellísima en su Espejos: “En África empezó el viaje humano en el mundo. Los diversos caminos fundaron los diversos destinos, y el sol se ocupó del reparto de los colores. Somos todos africanos emigrados, hasta los blancos blanquísimos [incluido Santiago Abascal] vienen del África”.
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