Luego de que las autoridades dominicanas negaran categóricamente la existencia de una red de fentanilo en el país, tuvo que llegar la DEA, como quien trae linterna ajena, para confirmar que sí, que existía, que operaba y que, para mayor ironía, era dirigida desde una cárcel dominicana por un preso. Porque aquí, cuando algo es grave, no lo investigamos: lo negamos hasta que alguien extranjero nos haga el favor de descubrirlo.
Leer más

