
Madrid, EFE.- Los Montes de Piedad reviven con los máximos históricos del oro, que animan cada vez más a pequeños ahorradores a comprar lingotes para proteger sus ahorros a largo plazo, al mismo tiempo que otros usuarios, incluyendo los más jóvenes, empeñan sus joyas en busca de liquidez.
El de Madrid, fundado en 1702
En la plaza de las Descalzas, esa «descapitalización» del patrimonio familiar no es un hecho aislado sino una tendencia, explica a EFE Santiago Gil, director de Montes de Piedad y Monteoro.
Esta institución, fundada en 1702 como obra social, sigue siendo una alternativa para personas excluidas de los canales financieros habituales, aunque desde la crisis de 2008 se consolidó también como un recurso para autónomos y profesionales liberales.
Entre los diferentes perfiles que acuden al Monte de Piedad se encuentran «los artistas», que recurren al empeño para cubrir la hipoteca entre contratos, y familias que afrontan imprevistos o gastos estacionales como las matrículas universitarias y las Navidades.
Gil resalta también la llegada de un público joven que utiliza el sistema para financiar el ocio inmediato, empeñando medallas o pulseras heredadas para costearse desde un viaje a Ibiza hasta las entradas de festivales como el ‘Mad Cool’.
El Monte de Piedad frente a los “Compro oro”
A diferencia de los negocios de «Compro oro», que atraen clientes con carteles de hasta 120 euros por gramo, cifra que suele referirse al oro de 24 quilates, el Monte de Piedad ofrece liquidez -a cambio de dejar una joya en prenda- por la que el cliente solo paga intereses por el tiempo transcurrido: un tipo estándar del 8,25 % anual, del 5 % para jóvenes y del 6,25 % para autónomos.
En caso de no recuperar la joya, la pieza sale a subasta y el excedente de la venta se entrega íntegramente al antiguo propietario, dándose situaciones en las que, según asegura Gil, «ha habido personas que reciben una llamada avisándoles de que tienen 4.000 euros esperándoles por el sobrante de su joya».
El oro como inversión
Frente al ciudadano que vende en busca de liquidez, un porcentaje cada vez mayor decide comprar lingotes en la misma oficina de Montes de Piedad para proteger sus ahorros a largo plazo.
Ante la baja rentabilidad de los depósitos bancarios tradicionales y la creciente dificultad para acceder a otros activos como la vivienda, el oro se ha consolidado como una alternativa para ahorrar.
Plata: una subida sin fiebre
Las vajillas, candelabros o cuberterías mantienen un ritmo de empeño estable y similar al de años anteriores, según indica Gil.
La explicación es que «ya quedan pocas casas con aquellas fuentes y candelabros de las abuelas».
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