
Una gélida mañana de principios de 2024 tuvo lugar en Berlín una reunión de urgencia solicitada por los servicios de inteligencia estadounidenses. Sin tiempo siquiera para un café, dos altos funcionarios del Ministerio de Interior fueron informados sobre un plan de atentado cuya ejecución habían puesto ya en marcha agentes rusos contra el ciudadano alemán Armin Papperberg, que inmediatamente fue puesto bajo protección y que, a fecha de hoy, sigue llevando guardaespaldas allá donde va. El CEO de la empresa alemana del sector armamentístico Rheinmetall, según confirmaría posteriormente la ministra alemana de Exteriores Annalena Baerbock, estaba en el punto de mira de la inteligencia exterior rusa como objetivo de guerra híbrida y considerado un nodo nuclear de la defensa europea. Y no iban muy desencaminados.Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania, Rheinmetall comenzó a concentrar sus esfuerzos de lobby en un intenso proceso de rearme europeo que logró pleno apoyo institucional en mayo de 2025. Con el Plan rearmar Europa, la Comisión Europea está movilizando un total de 800.000 millones de euros para proyectos de defensa, a través del instrumento financiero denominado Acción de Seguridad para Europa y que consiste en dar préstamos baratos a los gobiernos europeos para la compra de armas. Noticia relacionada No No La CIA evita un atentado ruso contra el jefe del grupo de armamento alemán Rheinmetall, proveedor de armas a Ucrania Rosalía Sánchez | Corresponsal en BerlínEsa riada millonaria está alimentando a todo un sector olvidado durante décadas y que ahora se hace con grandes partidas presupuestarias, en el que destacan varios gigantescos fabricantes de armamento convertidos en los nuevos señores de la guerra en Europa. A través de sus estrategias de producción, son los 'arquitectos' de la nueva seguridad europea.Rheinmetall se hace hueco en la agendaRheinmetall es, sin duda, el caso más destacado. Apenas había empezado la guerra en Ucrania cuando Papperberg se presentó en el Ministerio de Berlín con una lista de material militar, incluidos tanques y camiones, que la compañía estaba en condiciones de suministrar sin dilación al país atacado. No le fue fácil conseguir aquella cita, porque los fabricantes de armamento estaban todavía muy mal vistos en la escena política europea y la entonces ministra alemana, la socialdemócrata Christine Lambrecht, alegó una agenda muy tupida hasta que intermediaron terceros. Hoy en día, Papperberg es uno de los nombres más solicitados en cualquier evento político o empresarial. Ha convertido una empresa envejecida, con ventas estancadas y una reputación tóxica en unas ventas anuales consolidadas de 9.935 millones de euros en 2025, con un aumento del 29% respecto al año anterior y un resultado operativo un 33% mejor. Este año contratará 10.000 nuevos trabajadores y prevé alcanzar un volumen de ventas de 50.000 millones de euros en 2030. Ningún otro sector europeo maneja estas cifras ni goza de tal influencia en el diseño de políticas y presupuestos generales.Armin Papperberg ha convertido una empresa envejecida, con ventas estancadas y una reputación tóxica en unas ventas anuales de 9.935 millones en 2025La ayuda a Ucrania ha impulsado de forma decisiva a los fabricantes europeos, que aumentan un 13% sus ventas anualmente, hasta los 151.000 millones de dólares, según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios de la Paz SIPRI. El grueso del negocio a futuro, sin embargo, procede de proyectos europeos como FCAS, Eurofihter, ESSOR, NGWS, Galileo, Copernicus, C2 y E2AD. Estas empresas no están solamente fabricando armamento, sino diseñando en plano de igualdad con los gobiernos europeos la soberanía de defensa y las capacidades regionales para garantizar la seguridad, en el nuevo escenario internacional en el que Estados Unidos ya no se responsabiliza de Europa. Sin ellas no es posible la política de rearme y eso les confiere un gran poder. Sus estrategias pesan más que cualquier programa electoral. Sus líderes dibujan nuestra seguridad.Nuevos conceptos El ingeniero sueco Mecael Johansson, CEO de Saab y presidente de la patronal europea ASD, participa en muchas cumbres con mayor capacidad de negociación que muchos ministros. Frank Haun, CEO de KNDS y procedente de la alemana Krauss-Maffei Wegmann, ha convencido a Bruselas de la necesidad de un «campeón terrestre europeo» y de que Europa no puede seguir con diez modelos distintos de tanque si quiere ser eficaz en la guerra, aportando así más al concepto de unidad de defensa que la mayoría de los gobiernos. Al CEO de KNDS Frace, Nicolas Chamussy, se le atribuye el concepto de «planta industrial de reserva», capacidades dormidas en tiempos de paz y fácilmente activables para la producción en masa. La prensa francesa lo presenta como «el hombre capaz de suministrar munición a Europa en caso de guerra». Tanques de la empresa alemana Rheinmetall. AfpOtro concepto de reciente creación es el de «soberanía compartida», forjado por el ingeniero Éric Béranger, CEO de MBDA, aplicado a los misiles europeos. En foros sectoriales se le cita defendiendo la autonomía estratégica de Europa, lo que lo coloca en el centro del debate político sobre la OTAN y la UE. Guillaume Faury, al frente de Airbus , parece obsesionado con la «escala» europea y con la idea de fusionar la parte espacial de Airbus con Thales Alenia Space y Leonardo para crear un campeón europeo capaz de plantar cara a Estados Unidos y China. Otra idea que ha calado profundamente en los gobiernos europeos es el giro hacia la ciberseguridad y la electrónica de la defensa abanderada por Patrice Caine, al frente de Thales, convertida en «el cerebro» de muchos sistemas de armas europeos, más que en el fabricante del 'hardware' visible.La mayoría de estos directivos, que están moldeando nuestra defensa, son ingenieros de formación .Paso por la políticaAlgunos de ellos, como Armin Papperberg, evitaron en su día el servicio militar. El CEO de Leonardo, el físico teórico y exministro de Transición Ecológica de Italia, Roberto Cingolani, pasó de promover tecnologías verdes a reorganizar la cúpula directiva de Leonardo y recortar niveles de mando para acelerar decisiones, en un movimiento leído como «militarización» de la gestión. También pasó por la política el francés Olivier Andriés, como ministro de Industria. Bajo su mando, Safran se ha consolidado como pieza crítica de casi todo lo que vuela en Europa: motores, trenes de aterrizaje, sistemas de navegación. Es un poder más discreto, pero, sin Safran, las fuerzas aéreas europeas no podrían despegar.Otro de los discretos es el CEO de Indra, que figura en el séptimo puesto de empresas beneficiarias de los programas europeos. José Vicente de los Mozos pasó por Renault e Ifema antes de pilotar la transformación de Indra en «campeón nacional de defensa y tecnología», reforzando su papel en Eurofighter, FCAS y ciberdefensa. La concibe como «una empresa industrial de defensa sin chimeneas» y se ha mantenido en un segundo plano en la reyerta franco-alemana que está arrastrando al fracaso de FCAS.Rheinmetall AG produce proyectiles de artillería de 155 mm en Unterluess, Alemania. EfeEl CEO de Navantia , procedente de la gestión pública en Andalucía, ha llegado con un mandato explícito de «industrializar» y «modernizar» una empresa pública de defensa. Habla de convertir Navantia en una empresa de datos y es autor del concepto «Astillero 4.0». Ha creado centros de excelencia (COEX) para integrar IA, big data y simulación en la construcción naval al servicio de «una empresa tecnológica que fabrica barcos», lo que no deja de ser una revolución en el sector naval.Ricardo Domínguez García-Baquero entiende además su actividad como agente diplomático: ha convertido Navantia UK en socio estratégico, tras la integración con Harland & Wolff en Belfast, y ha abierto puertas en Oriente Medio, especialmente en Arabia Saudí, donde Navantia construye corbetas y sistemas de combate. Además de lograr beneficios en 2027, por primer año desde 2000, propone un liderazgo tecnócrata de la defensa.


