Todo parecía un guion perfecto en el apacible invierno de Lindsey Vonn hasta el pasado fin de semana, cuando, en la última prueba de la Copa del Mundo de esquí alpino antes de los Juegos Olímpicos que arrancan este viernes, la estadounidense, leyenda absoluta de la disciplina, perdió el control de sus esquís en una velocísima curva a derechas y terminó atrapada por las redes de seguridad de la imponente estación de Crans Montana, en Suiza. “Vonn se ha caído, ¡Vonn se ha caído! ¡Que alguien nos despierte de esta pesadilla!”, alertaban desde la retransmisión norteamericana mientras varias rivales se echaban las manos a la cabeza a los pies de la estación.
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