
Convivir con otros seres humanos bajo el mismo techo no es fácil, y la cocina es propensa a inflamar disputas. Munición nunca le falta, pues en la nevera, despensa, fogones y hasta el fregadero o los armarios siempre hay algún conflicto latente esperando. Parejas, hijos o compañeros en un piso de estudiantes: ya sabías que la perfección no existía; lo que no te olías es que, en la cocina, las imperfecciones de tus seres “queridos” se amplificarían tanto. Cosas de casa.
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