
Todos los caminos de Quique Llopis (Valencia, 2000) conducen a Torún. Pocos tienen más ganas que él. Es su momento. Su candidatura es de las más sólidas para colgarse una medalla, su primera gran medalla internacional. Le ha sido esquiva en muchas ocasiones y persigue la presea como persigue ganar esa décima extra que le permita subirse al podio. A las puertas se quedó en el Mundial indoor y Juegos Olímpicos 2024 y Mundial al aire libre de 2025. Triplete de cuartos puestos. Y atrás queda ya su espeluznante caída en el Europeo de Estambul 2023.
«El atletismo puede deberme medallas, pero si no quiere no las paga», reconoce a OKDIARIO antes de hacer otro intento este fin de semana en el Mundial indoor en Polonia. Quique Llopis es tranquilo y habla pausado. Tan correcto y educado y tan golpeado por la desdicha. Su currículum se ha desquitado con la plata europea en 2024, pero busca su redención Mundial. «He modificado algunos detalles y trabajado duro. Estoy seguro de que llegará el momento de una de esas medallas», dice Quique Llopis a este periódico.
Quique Llopis es, junto a Attaoui, la gran baza del atletismo español para colgarse una medalla. El valenciano ha alcanzado su plenitud deportiva, lo dicen sus sensaciones y el cronómetro. En lo que va de 2026 ha sido campeón de España y ha batido el récord nacional en 60 metros vallas, una prueba que le va algo corta, pues sus 191 centímetros y su zancada se mueven mejor en el 110 metros. La silla en la que se sentó durante su conversación con OKDIARIO tampoco es de su talla y menos ese maldito cuarto puesto, su barrera a derribar.
Pregunta. El equipo nacional que va al Mundial no es muy amplio.
Respuesta. Es verdad que no es el equipo más amplio que hemos llevado, pero creo que tiene muchísima calidad y que podemos estar luchando por sacar algunas medallas. Sabemos que no va a ser fácil. Es un campeonato del mundo, pero bueno, como digo, llevamos muy buen equipo.
P. ¿Se siente líder del equipo?
R. Bueno, eso se lo vamos a dejar a Attaoui (risas), pero sí, creo que cualquiera del equipo es un líder y peleará por todo. Me encantaría que una de las medallas la consiguiera Eusebio. Ojalá. Estaré en la grada apoyando. Pero vamos a luchar por varias medallas porque tenemos equipo para ello.
P. ¿Siente que el atletismo le debe una medalla?
R. Sí, bueno, al final el atletismo puede deber medallas, pero si quiere las pagas y si no, no. Pero vamos, nosotros por nuestra parte daremos absolutamente todo lo que tengamos. Estamos en un estado de forma muy bueno, nuestro mejor estado de forma. Tengo muchas ganas de estar ya por allí y de empezar a competir ya.
P. ¿Cambiar la distancia de atacar las vallas es uno de esos pequeños detalles que ha cambiado para ganar una medalla?
R. Sí, sobre todo para tener más continuidad durante la carrera. El hecho de atacar a la valla a una distancia más lejana, te da que ese ángulo de ataque sea un poco más cerrado y puedas bajar un poco antes la pierna de ataque. De esta forma se tiene un paso de valla más continuo sin perder tanta velocidad. He modificado algunos detalles y trabajado duro. Estoy seguro de que llegará el momento de una de esas medallas.
P. Ya no es que no se pierda tanta velocidad, es que gana incluso.
R. Sí, ganas velocidad. Aunque no es tanto ganar velocidad, sino no perder tanta velocidad a la hora de batir a la valla porque siempre se pierde cierta velocidad en esa batida. Ahí hay que perder lo mínimo posible.
P. ¿Cómo le ha cambiado la forma de competir su caída en Estambul 2023?
R. Me benefició en el sentido de que me ayudó a saber que la forma con la que afronté la competición no era la forma correcta. Al final, era mi primer campeonato en el que iba con opciones de estar luchando por las medallas. No supe afrontarlo bien, pero bueno, aprendimos de ese error y de todo el error que cometimos a la hora de afrontar los días previos. Incluso el momento del propio momento de la competición y en base a ello intentamos mejorarlo.
P. ¿Le tuvo miedo a volver a saltar una valla?
R. Estuve bastantes meses trabajando con una psicóloga y la verdad que fue un trabajo que me vino increíble para retomar de nuevo el pasar vallas y empezar a volver a correr sin miedo. Ya no trabajo con ella, pero me vino genial.
P. Usted empezó el fútbol y lo dejó por el atletismo. ¿Qué tiene el atletismo que no tiene el fútbol?
R. El encanto que tiene el atletismo es diferente. A la hora de dar la enhorabuena a tus rivales, de saber que todos habéis pasado por un proceso muy similar, todo el sacrificio que tenéis detrás, el empatizar con el rival.Hay mejor rollo y todo es más tranquilo que en el fútbol.


