
Más Madrid, los Comuns, Izquierda Unida y Movimiento Sumar lanzan una nueva coalición a las generales después de meses de trabajo silencioso en un acto "coral": "Esta es la casa común de la izquierda". Yolanda Díaz, que no asistió, celebró los discursos más tarde en un mensaje en sus redes
La izquierda sienta las bases para una nueva alianza
Después de varias semanas de expectación alrededor de la conversación entre Gabriel Rufián y Emilio Delgado, el acto que desbordó las expectativas y congregó a centenares de personas fue el que convocaron este sábado los principales partidos de la izquierda alternativa. Una cola inesperada de gente llegaba desde el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta la Puerta del Sol a pesar de que se trataba de un lanzamiento pensado inicialmente más hacia dentro, para reparar las heridas entre las organizaciones políticas y presentar algo nuevo, que hacia el electorado progresista.
El acto de este sábado, 'Un paso al frente', buscaba ser la presentación en público del trabajo discreto que realizan desde hace meses las cuatro formaciones de lo que hoy es Sumar en el Gobierno. Las conversaciones comenzaron a gestarse de manera mucho más profunda a partir de la crisis del Ejecutivo con el caso Santos Cerdán: la necesidad de pactar una estrategia y respuestas coordinadas puso los mimbres para una estructura de diálogo entre esas cuatro organizaciones que sorprendentemente no se había podido dar en los dos primeros años de la legislatura.
La novedad era que ese espacio hablaba, que se generaban conversaciones formales, estructuras de trabajo, grupos de decisión a diferentes niveles y finalmente la voluntad de esas cuatro organizaciones de presentarse en una misma candidatura, algo que tampoco estaba asegurado después de las sutiles llamadas de Podemos a Izquierda Unida y Comuns para reeditar la coalición de la anterior legislatura. “Esto es irreversible”, dijo este sábado Antonio Maíllo, líder de IU, entre los aplausos de sus compañeros de escenario: Lara Hernández, de Movimiento Sumar, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, la líder de Más Madrid y ministra de Sanidad, Mónica García, y su compañera de partido Rita Maestre, que fue la encargada de presentar el acto.
La puesta en escena tiene mucho que ver con el trabajo de estos meses: cuatro intervenciones sin liderazgos que sobresalieran por encima de los otros y que exhibieron coordinación también en lo discursivo a pesar de que según las fuentes consultadas apenas se habían pactado algunas líneas, por ejemplo, que los ministros se centrasen más en la tarea de Gobierno y los dirigentes de los partidos hablasen de las áreas más políticas. Aunque todos los discursos estuvieron finalmente cargados de contenido ideológico en un momento en el que ciertos sectores de la izquierda empiezan a cuestionar los temas y las formas del espacio progresista.
Esa “coralidad” es en sí misma una novedad en la etapa que viene y quedó habilitada por la ausencia de Yolanda Díaz, que ha decidido en este momento dar un paso al lado para dar el protagonismo a los partidos. Solo Mónica García hizo una referencia a la que fue a candidata de Sumar en las pasadas elecciones y ha sido la líder del espacio hasta ahora. La ministra de Trabajo tiene por delante una reflexión personal sobre su futuro político que pasa ineludiblemente por aclarar si quiere volver a aspirar el nuevo frente que hoy empieza a caminar ya de forma pública.
“Se ha visto una cohesión en los discursos. Ha dado la imagen de una cosa sólida, que refleja los meses y meses que de trabajo”, reflexiona un dirigente de ese espacio político sobre esa idea de que lo mostrado este sábado en el escenario es el resultado de un trabajo virtuoso entre organizaciones que hasta no hace tanto funcionaban en una lógica de competición más que de forma orgánica a pesar de compartir grupo parlamentario y Gobierno.
Más allá del discurso político y del impacto que ha tenido en la izquierda el paso dado por Rufián y Delgado, el acto de este sábado estuvo marcado por el compromiso explícito de cuatro partidos diferentes a caminar juntos y a hacerlo de forma coordinada. “El debate podrá ser cómo construimos la unidad, pero la unidad en sí misma ya no es motivo de debate en este espacio, porque la unidad es mandato popular y eso es sagrado”, dijo Maíllo, que agregó: “Ni el más optimista podía pensar este acto de desborde. Parece que hay marcos que invitan a la melancolía. Se ha acabado la melancolía en la izquierda y empieza una etapa de ambición de gobierno, de disputa y guerra cultural”.
Durante todas las intervenciones de los dirigentes políticos de la izquierda se sucedieron las alusiones a esa alianza y a la promesa de que las tensiones y las guerras fratricidas quedaron atrás. Algo que quedó escenificado incluso en los mensajes entrecruzados entre las dos fuerzas ideológicamente más distantes, Izquierda Unida y Más Madrid. Una sintonía que se ha afianzado en estos meses de trabajo para construir la futura alianza, según fuentes al tanto de esas conversaciones. Como muestra, los efusivos aplausos de Eduardo Fernández Rubiño durante el discurso de Antonio Maíllo.
“Queremos más fraternidad, más confianza, más unidad. Esta es la casa común de la izquierda y la estamos construyendo desde los cimientos. Pero las puertas están abiertas”, dijo la ministra de Sanidad y líder de Más Madrid, Mónica García. La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, apeló al camino recorrido para construir el futuro en los aciertos cosechados pero también en los errores. “Debemos aprender de nuestros errores para nunca más volverlos a repetir. Debemos hacer balance. Un balance que nos vacune de no escucharnos, de no encerrarnos en nosotras mismas, de valorar el consenso frente al disenso y de estrechar lazos de comunidad”, añadió.
El trasfondo principal de todos los discursos fue, precisamente, ese. Que ante el reto que implica volver a ser capaces de frenar el auge de la ultraderecha e impedir su entrada en el Gobierno y la demanda ciudadana de unidad ya hay un proyecto de fuerzas políticas diferentes conjuradas para ir de la mano que apela, además, a los que aún siguen fuera. “Somos trabajo colectivo, somos una alianza para dar la batalla más importante del siglo. Y esperamos que se sume mucha más gente y que aprendamos del pasado. En 2023 hicimos lo que pudimos, una coalición a prisa y corriendo que fue capaz de conservar uno de los pocos gobiernos progresistas de Europa. Y ahora estamos para hacerlo aún mejor”.
“Gracias a Gabriel, gracias a Emilio”
En el acto de este sábado hubo muchas referencias, algunas explícitas, algunas no tanto, al planteamiento esbozado en las últimas semanas por Gabriel Rufián para una alianza de las izquierdas que incorpore de alguna manera a las fuerzas independentistas. El acto que convocó con el dirigente de Más Madrid Emilio Delgado en la sala Galileo desdibujó en un primer momento el lanzamiento de esta coalición, pero con el paso de los días los partidos han tratado de reinterpretar esos movimientos para utilizarlos de forma virtuosa. “Necesitamos cada voz, cada energía, cada átomo progresista en todos los espacios. En las redes sociales y en las tertulias, en los espacios de debate y en los puerta a puerta, en el Gobierno y en el BOE. En todas partes”, dijo Mónica García en su discurso.
Fue un gesto conciliador después de una semana complicada en la que Emilio Delgado, que ha amagado en los últimos meses con aspirar a presentarse a unas primarias para ser el candidato de Más Madrid contra Isabel Díaz Ayuso, ha cobrado mucha relevancia mediática. En su partido sentó muy mal el movimiento de lanzar un acto con Rufián que además se interpretó por algunos sectores como un inicio de una plataforma política más amplia.
No parece que ello vaya a ser así, tal y como evidenció la charla del miércoles entre ambos en la que Rufián se centró en las fórmulas electorales y Delgado más en lo discursivo. Precisamente estos últimos días sus entrevistas e intervenciones en el acto han abierto una conversación sobre si la izquierda está hablando de la manera correcta sobre ciertos temas como la inmigración o lo LGTBI. Y en el acto de este sábado hubo multitud de respuestas.
“Estamos aquí para escuchar, porque hay mucha conversación dentro y mucha conversación fuera. Nadie va a equivocarse tapándose los oídos. Estamos aquí para entender el malestar, para buscar soluciones, dirigir la mirada al lugar correcto que es arriba y no al lado”, dijo Rita Maestre en sus primeras palabras, en la intervención de presentación del resto de dirigentes. Entre el público estaba Delgado, con su equipo más cercano dentro del partido.
“Tenemos que estar en todos los sitios, en los barrios. Bienvenida cualquier aportación cualquier reflexión que nos ayuden a ser mejores. Gracias a Gabriel, gracias a Emilio por el acto del otro día. Y gracias a todos los que habéis trabajado en este acto. Esta es la casa común de la izquierda. Estamos construyendo la casa desde los cimientos. Las puertas están abiertas”, dijo García. En el lanzamiento de esta nueva alianza estuvieron presentes los movimientos sociales y también los sindicatos. Unai Sordo, de CCOO, y Pepe Álvarez, de UGT. Y se dejaron ver algunos rostros importantes de la izquierda en la última década, como Ada Colau, Alberto Garzón o Nacho Álvarez.
Urtasun también reprochó los mensajes sobre el giro discursivo de la izquierda en temas como la inmigración. “No se combate a la extrema derecha con las gafas de mirar la realidad de la extrema derecha, se les gana donde son débiles, se las gana diciendo que son unos vende patrias, que siempre defienden al fuerte frente al débil”, dijo.
Pero también hubo una respuesta a la idea del dirigente republicano para optimizar el sistema electoral con candidaturas amplias de la izquierda independentista y soberanista. “La aritmética es muy necesaria, pero no se ganan las elecciones solo con la sociología electoral, se ganan con un proyecto ganador, que es lo que hemos hecho hasta ahora. Gobernar bien para la mayoría lo que queda de legislatura”, defendió. Urtasun también reivindicó que precisamente lo que propone Rufián es parte del trabajo que hizo Sumar el 23J, una unión muy amplia de las izquierdas que permitió revalidar el gobierno de coalición.
En mitad de un ambiente de derrota por las últimas convocatorias electorales, por las encuestas y por el auge de la ultraderecha, el acto de este sábado se convirtió en buena medida en algo parecido a un chute de autoestima tras el toque de atención que supuso para la izquierda el paso dado por Rufián y Delgado. “Venimos a quitarnos el pesimismo, venimos a recuperar la autoestima, la esperanza y la alegría. Sacudámonos ya el nubarrón y el pesimismo. Basta ya de derrotismo. No somos una taza de Mr. Wonderful, pero no le vamos a hacer el caldo gordo a la extrema derecha”, concluyó Mónica García.
Todos los dirigentes consultados a la salida del acto admiten que la cita de este sábado superó las expectativas de todo el mundo, incluidos los organizadores. A pesar de habilitar una segunda sala anexa para dar cabida a parte del público congregado, cientos de personas se quedaron en la calle por falta de espacio y tras formar desde primera hora de la mañana una larga cola que se perdió por la calle Alcalá hasta alcanzar las inmediaciones de la Puerta del Sol.



