El fugaz aumento de la asistencia alimentaria en algunas regiones de Sudán se está desvaneciendo, y la respuesta humanitaria se encuentra al borde del colapso en un país con 11,7 millones de desplazados, de los que la mayoría, siete millones, son desplazados internos. El Programa Mundial de Alimentos (PMS) se ha visto obligado a reducir las raciones en un 70% en las zonas afectadas por la hambruna y al 50% en las zonas con riesgo de sufrirla, según confirmó a EL PAÍS un portavoz de la organización humanitaria este martes. Si no se consiguen al menos 700 millones de dólares (592 millones de euros), a finales de marzo habrán agotado sus reservas para el país que atraviesa la peor crisis alimentaria del mundo, como alertó en un comunicado Ross Smith, director de Preparación y Respuesta ante Emergencias del PMA.
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