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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- Péter Magyar , que será nuevo primer ministro de Hungría , ha hablado en pocas horas ya en dos ocasiones con Ursula von der Leyen , presidenta de la Comisión Europea .
A lo largo de los años la Unión Europea ha ido congelando fondos europeos a Hungría bajo el mecanismo de condicionalidad, un sistema por el que la Comisión puede suspender pagos a Estados miembros cuyas medidas nacionales dañen las instituciones y no puedan garantizar el buen uso de los recursos de la Unión. Una parte sustancial de ese dinero está vinculado al Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto tradicional de la Unión Europea. Pero hay otra parte, muy relevante, que está vinculada al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) que la Unión Europea puso en marcha para hacer frente a los efectos de la pandemia de coronavirus a partir del 2021. Ahí Budapest tiene congelados cerca de 10.000 millones de euros, casi 6.000 de ellos en forma de transferencias a fondo perdido.
La diferencia fundamental entre ambas ‘congelaciones’ tiene que ver con que la última oportunidad de solicitar un pago del MRR será en el mes de agosto. A pesar de que durante años se ha estado planteando la posibilidad de prolongar la vida del MRR, la Comisión Europea ha rechazado una y otra vez esa posibilidad. Todos los Estados miembros, y también los servicios del Ejecutivo comunitario, tienen en el contexto actual una enorme presión por apretar a fondo el acelerador y evitar perder dinero. Pero nadie más que Hungría, especialmente con un Gobierno que necesita ofrecer resultados tangibles a los votantes que han dado una victoria aplastante a Tisza.
La normativa europea establece, además, que los Estados miembros pueden hacer solamente dos peticiones de pago al año. En todo caso, para Hungría, este es un complejidad menor, y todo apunta a que la Comisión y el Gobierno se centrarán en intentar sacar adelante el grueso de las transferencias en un único pago. El proceso es, en todo caso, muy complejo. Requiere que el Gobierno en cuestión demuestre que se están cumpliendo los hitos y objetivos recogidos en el plan nacional, un trabajo bastante lento y espinoso. En el caso húngaro, Bruselas vinculó los fondos a grandes reformas que garantizaran la recuperación del Estado de derecho, por lo que Magyar tiene una hoja de ruta bastante clara para avanzar.
En concreto, la Comisión diseñó 27 'súperhitos', que hacen que Hungría no pueda obtener ningún desembolso si no cumple con todos ellos. Estos están vinculados a la independencia judicial, que es el núcleo central, a la lucha contra la corrupción, que representa la inmensa mayoría de estos hitos, exigiendo por ejemplo la creación de una agencia de lucha contra el fraude, y por último de auditoría y control. Todo lo que no se pida antes de agosto ya no estará a disposición de Budapest, por lo que el nuevo primer ministro tiene por delante un verdadero sprint.
Lo que es obvio es que más allá del plan, la Comisión Europea tiene un par de prioridades políticas fundamentales. Aunque en Bruselas saben que la posición de Magyar no es para nada favorable a Ucrania o a su ingreso en la Unión, el Ejecutivo comunitario espera que se desbloqueen varios asuntos centrales en este dossier, especialmente el crédito de 90.000 millones a Kiev que Orbán ha estado bloqueando después de haberle dado luz verde política en el Consejo Europeo de diciembre. "Hay un trabajo rápido por hacer para restaurar, realinear y reformar. Restaurar el estado de derecho, realinear con nuestros valores europeos compartidos, y reformar, para desbloquear las oportunidades ofrecidas por las inversiones europeas", ha asegurado Von der Leyen en un mensaje en redes sociales tras la segunda conversación con Magyar.
Magyar quiere dinero europeo de otras dos fuentes relativamente secundarias. Por un lado está pidiendo acceder a los 16.000 millones de euros del nuevo fondo europeo para el rearme, que Bruselas envía a las capitales en forma de créditos ventajosos, y por el otro quiere poner fin a la multa diaria de un millón de euros impuesta por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ante la decisión del anterior Ejecutivo de no cumplir con las reglas comunitarias de migración.
Péter Magyar, que será nuevo primer ministro de Hungría, ha hablado en pocas horas ya en dos ocasiones con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. Está previsto que tras visitar Varsovia sea Bruselas su segundo destino fuera de Hungría. Y hay muy buenas razones para ello. Unas 10.000 millones de razones, una por cada euro que Budapest se está jugando en una auténtica carrera contrarreloj que termina en el mes de agosto.
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