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- Y no solo en la infraestructura –sobre todo en el sector militar y gubernamental– sino también en el sector industrial, especialmente en el campo de la petroquímica y el acero, que después del petróleo y gas son los más importantes del país.
Teherán. Servicio especial
Han pasado nueve días desde el alto el fuego. Las calles de Teherán, poco a poco, han ido recuperando el pulso de antes de la guerra, pero la incertidumbre es la misma que se vivía cuando el país era atacado, e incluso peor. A las dudas que rodean las negociaciones para poner fin a la guerra –“¿habrá nueva ronda de conversaciones?”, “¿se extenderá al alto el fuego?”, son las preguntas que más se repiten estos días”– se suman las inquietudes relacionadas con la situación interna: “¿qué pasará con la economía?”, “aumentará la represión”...
“Lo único que sabemos es que nada está claro y que el futuro, pase lo que pase con la guerra, es desalentador”, explica Ramtin, un industrial de la petroquímica que confiesa vivir uno de los peores momentos de su vida. No quiere dar más detalles sobre su empresa, pero cuenta que todo lo que había logrado en los últimos veinte años parece derrumbarse. Han tenido que despedir a media decena de empleados que trabajaban con ellos desde sus inicios.
Su angustia y depresión va en dirección opuesta al sentimiento de orgullo que emanan las autoridades de la República Islámica, que se proclaman victoriosos. “Yo no apoyo a la República Islámica, son en parte responsables de la situación, pero reconozco que me siento orgulloso de que hayan logrado defender al país”, explica este hombre que se declara enormemente nacionalista. Cree que a partir de en el contexto actual todo puede ir a peor. “Espero que no siga la guerra porque, en ese caso, tendríamos que cerrar”, dice.
El alto el fuego en Líbano –condición de Irán para seguir negociando con EE. UU.– abrió una puerta a la esperanza. Esto se hizo más evidente con la visita estos días del jefe del ejército de Pakistán, general Asim Munir, que se reunió con Mohamed Baqer Galibaf, portavoz del Parlamento y líder del equipo negociador.
Irán considera el alto el fuego en Líbano una victoria más en la guerra. Teherán ha reiterado desde el principio que no abandonará a sus grupos aliados, y en especial a Hizbulah. Pero este paso parece poco para acercar las diferencias marcadas por una desconfianza abismal de 47 años. Personas familiarizadas con las negociaciones aseguran que las mayores diferencias están relacionadas con el programa nuclear iraní, especialmente con el uranio enriquecido. Y nadie descarta que vuelva a darse un encuentro en los próximos días.
La ausencia de bombardeos ha dejado a los iraníes enfrentados a la realidad con la que tendrán que convivir en los próximos meses. Se calcula que EE. UU. e Israel alcanzaron 17.000 objetivos, con pérdidas que ascienden a los 2.700 mil millones de dólares. Y no solo en la infraestructura –sobre todo en el sector militar y gubernamental– sino también en el sector industrial, especialmente en el campo de la petroquímica y el acero, que después del petróleo y gas son los más importantes del país. El primero exporta 18.000 millones de dólares al año y el segundo, 7.000.
La incertidumbre se ha hecho todavía mayor en los últimos días, desde que Washington impuso un bloqueo en el estrecho de Ormuz para barcos que salgan y entren a puertos iraníes. Esto no solo afecta a la exportación del petróleo y otros productos (el sector de la petroquímica informó que paraba exportaciones por el momento como consecuencia de los ataques), pero también las importaciones.
La medida estadounidense llega después de que Irán limitara el tránsito por este corredor marítimo desde muy el comienzo de la guerra. El Comando Central estadounidense aseguró que habían devuelto a trece navíos desde el comienzo del bloqueo, pero Teherán desmiente esta versión y da entender que el tránsito de sus navíos continúa.
La pregunta es cuánto tiempo podrá durar esta situación. El comandante del cuartel central de Jatam al Anbiya, que agrupa a las fuerzas militares iraníes, aseguró que el bloqueo sería un “preludio a violar el alto el fuego” y que Irán tendrá en la mira cualquier exportación e importación desde cualquier puerto de la región. Incluido en mar Rojo.
Esto se suma con otras advertencias del portavoz de las fuerzas militares que aseguró que romperían al cese al fuego si alguna embarcación militar estadounidense se acercaba al estrecho.



