
Los ataques de Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolas en Irán, era un proyecto que se tenía en agenda desde el triunfo mismo de la revolución islámica en 1979, pero un escenario realmente complicado, en principio por la solidez del régimen bajo un esquema mesiánico de poder que se ha venido resquebrajando con las nuevas generaciones de iraníes, y las reformas que promueven elementos importantes del régimen, denominados como: “los reformistas”.
También porque los clérigos islamistas han priorizado su permanencia en el poder a resolver los problemas básicos de la gente, de ahí que han destinado enormes sumas de dinero a fortalecer su base política desde el exterior a través de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI).
Han financiado grupos paramilitares como Hezbollah en el Líbano; Hamás, en Palestina; los Hutíes en Yemén, entre otros. Como la CGRI son una estructura paramilitar para proteger al régimen, desarrollan operaciones especiales en Irán, Baréin, Irak, Líbano, los Territorios Palestinos, Siria, Yemen, el Medio Oriente, y otras partes del mundo, a través de la Fuerza Quds, supliendo de armas, entrenamiento y apoyo financiero a milicias y movimientos.
Apoyada por esas milicias y grupos terroristas, la CGRI promueve inestabilidad, insta atentados, y expande el alcance de la Revolución Islámica; algunas de esas facciones han creado sus propias estructuras políticas a los fines de infiltrarse y tomar el control de gobiernos en distintas partes del mundo.
Frente a esa realidad, Irán enfrenta una severa crisis social, con alto costo de vida, inflación superior al 40% (alimentos 70%); devaluación del rial, que ha provocado el desplome del poder adquisitivo; el salario mínimo representa US$120, inalcanzable al costo de la canasta básica que ronda los US$400.
Esta situación calamitosa ha generado un profundo descontento social, protestas e inseguridad crónica; un segmento de la población, especialmente los jóvenes, comerciantes y otros han encabezado oleadas de protestas contra el régimen.
Otro factor que genera inquietud, es la acción de la “Policía de la Moral”, escuadrón antivicio que trata de imponer un estricto código de vestimenta y conducta islámica, principalmente a las mujeres el velo (hiyab).
La respuesta de los clérigos ha sido una fuerte represión con miles de muertes, restricciones de internet, otras medidas.
Para complicar aún más la situación, Teherán (una ciudad de más de 10 millones de habitantes) sufre una grave crisis hídrica, las reservas de agua están por debajo del 10%; cortes del servicio a los barrios; una sequía histórica y la mala gestión han debilitado las bases del régimen.
Con la caída del régimen islámico en Irán habría una reconfiguración drástica en las estructuras de poder en el Medio Oriente; no habrá un antagonismo a Israel y EE. UU.; los grupos islamistas radicales quedarían desamparados; diseño de una nueva alianza estratégica; se alteraría el mercado energético; y Arabia Saudita se consolida como el eje de poder determinante en la región.
Por Alexander Pérez
alexperez76@hotmail.com
La entrada La génesis del conflicto con Irán, y la reconfiguración global del poder se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).



