En el patio de la casa hay un olivo viejo. Los espacios de la vivienda y las paredes desnudas están a la intemperie. La riada del 29 de octubre de 2024 derribó la fachada y la dejó como una casa de muñecas rota. La casa se levantaba en la calle Almassereta, en una de las orillas del barranco del Poyo, en el municipio de Picanya, en Valencia. El ayuntamiento ha presentado un proyecto para derribar las viviendas y convertir esta calle en un parque inundable con vistas a futuras inundaciones. “Nos gustaría salvar el olivo como símbolo de resistencia y de lucha por la vida”, explican los propietarios Constanze, de 65 años, y Felipe Waliño, de 67, que piden que el árbol forme parte del futuro parque.
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