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"Relevante para el ámbito competitivo y cultural."
- Fue, en resumen, exactamente la clase de desempeño que los Mets necesitaban mientras intentan darle un giro a su temporada.
Eso simplemente es un sonido que los Mets no habían escuchado tanto recientemente; no mientras pasaban por una racha de 12 derrotas consecutivas, ni mientras caían en 15 de 17 encuentros, ni mientras surgíandudas el puesto de manager, ni mientrasPerdian al puertorriqueño Francisco Lindor por lesion, ni mientras su clubhouse se convertía en un escenario diario para preguntas sobre el no poder hacer esto, el no poder hacer lo otro o el no poder, al final de cada día, de ganar partidos de Grandes Ligas.
No, las ovaciones no habían sido gran parte del ambiente del Citi Field hasta que el equipo Queens estalló con siete carreras en el cuarto inning rumbo aun trinunfo 8-o sobre los Nacionales, dándole a todo el club y a sus seguidores al menos un respiro de un día.
Enfrentando al asediado abridor de Washington, Zack Littell, los Mets tomaron ventaja tempranera cuando Bo Bichette mandó el primer pitcheo que vio sobre la cerca de la pradera derecha. Luego armaron el ataque en el cuarto capítulo, comenzando cuando Marcus Semien conectó un roletazo con las bases llenas por la tercera base que el venezolano Jorbit Vivas no pudo fildear. Dos carreras anotaron, encendiendo los motores de Nueva YOrk. Carson Benge siguió con un sencillo de dos vueltas, Bichette impulsó otra con un elevado de sacrificio y el dominicano Juan Soto — jugando conmolestias en su antebrazo izquierdo— coronó el ataque con un vuelacercas de dos carreras.
Los capitalinos ni siquiera estuvieron cerca de una remontada, debido a que Clay Holmes ponchó a seis y consiguió 10 outs por la vía de rodadas a lo largo de seis entradas en blanco.
Fue, en resumen, exactamente la clase de desempeño que los Mets necesitaban mientras intentan darle un giro a su temporada.
A diferencia de los Medias Rojas y sus rivales de la División Este de la Nacional, los Filis, que despidieron al manager Rob Thomson el martes tras semanas paralelas a la precipitación de los Mets en la tabla de posiciones, Nueva York ha optado por no sacudir su operación de notable manera. En vez, el venezolano Carlos Mendoza sigue al mando, encargado de descifrar cómo arreglar a este equipo.
Pudo haber sido algo que Mendoza manifestó el martes lo que provocó que los Mets lograran esta victoria tan necesaria. Posiblemente fue simplemente Littell, un derecho de lanzamientos suaves que llegó a la jornada con la segunda peor efectividad (7.56) de cualquier abridor en MLB con al menos 25 entradas.
Cualquiera que haya sido el motivo, el resultado fue un triunfo que los Mets estaban ansiosos por conseguir mientras intentan salvar el puesto de su piloto y, al final, volver a la contienda.
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