
Francia vive este sábado una jornada de alta tensión desencadenada tras la muerte a golpes del activista ultraderechista Quentin Deranque en Lyon. La marcha en su homenaje se está llevando a cabo bajo un amplio dispositivo de seguridad, mientras Agrupación Nacional ha pedido a sus militantes no participar. El presidente Emmanuel Macron llamó a la "calma", afirmó que “ninguna violencia es legítima" y anunció una reunión sobre los "grupos de acción violenta".

