Según cuentan en la web del ITER (Reactor Experimental Termonuclear Internacional), los técnicos ya tienen casi terminados a Godzilla, un gigantesco robot industrial que se usará para montar miles de piezas del tokamak con el que se profundizará en la generación de energía mediante fusión nuclear. Mide 4 metros de altura y tiene un brazo de 5 m. La «criatura» es capaz de mover piezas de hasta 2,3 toneladas.
Montar un ingenio así es complicado, todo un «proyecto dentro del proyecto». Godzilla instalará casi 20.000 componentes en la pared interna de la cámara de plasma, algo así como media docena de capas de sistemas diferentes, con muchas piezas a medida. Los ingenieros quieren ganar tiempo trabajando en paralelo.
La idea central es que los equipos especializados avancen por diversos tramos del vaso de vacío, instalando una «capa» concreta a medida que avanzan. Mientras tanto, el siguiente equipo estará listo para montar a continuación. Esto es importante para hacerlo más rápido y reducir los tiempos de instalación y sobre todo los riesgos por en un espacio tan denso y restringido.
El brazo de Godzilla podrá usar un «cambiador de herramientas» porque necesitará más de 30 tipos distintos para manipular, atornillar, soldar, inspeccionar, cortar… Normalmente este tipo de robots industriales no tienen ni «vista» ni «tacto», así que le han añadido ambas capacidades: visión con múltiples cámaras para alinear herramientas y puntos de montaje, y un sensor de fuerza para «sentir» presiones y esfuerzos, evitando daños.
Como es habitual, primero se prueba con una simulación a modo de «gemelo digital» y también ensayándola en real en sendas estructuras de acero a escala 1:1 que representan un tercio del vaso de vacío del ITER. Cuando todo funcione se transferirán los procedimientos a los robots definitivos del montaje interno que acompañan a Godzilla: una grúa torre y una cinta transportadora para las piezas que es otro «monstruo» de 36 toneladas, tres veces más grande que Godzilla.
Cuando todo esté listo, Godzilla ejecutará la «sinfonía» del montaje 24 horas al día, 6 días a la semana (¡en todos los trabajos se descansa!), en principio durante unos 2 años. Un trabajo minucioso y delicado que será una proeza ver completado según los planes.
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