El Pentágono se apresuró este miércoles a anunciar que su misión en Irán, al menos por en el contexto actual, ha terminado. El secretario de Guerra,
Pete Hegseth, compareció ante la prensa para cantar victoria sin matices . Presentó la guerra como una derrota aplastante de Irán y a
Donald Trump como el presidente que, «a diferencia de sus predecesores, se atrevió por fin a hacer lo que otros solo amagaban con hacer». También advirtió de que las
Fuerzas Armadas de EE. UU. seguirán «atentas y vigilantes» por si se rompe el alto el fuego. Su mensaje central fue que la operación militar ha cumplido todos sus objetivos y que Teherán, humillado y sin capacidad real de respuesta, se ha visto obligado a aceptar una tregua y un acuerdo en condiciones dictadas por Washington. Todo ello, pese a que Irán fue capaz de abatir un caza F-15 norteamericano la semana pasada y mantuvo hasta anoche la capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el crudo mundial. Lo más destacado del parte de guerra ofrecido este miércoles en el Pentágono fue que la cúpula militar estadounidense dio por destruida la capacidad militar iraní. Sostiene que «la Armada iraní está en el fondo del mar, que la
Fuerza Aérea ha sido borrada del mapa, que las defensas antiaéreas han desaparecido y que el programa de misiles ha quedado prácticamente aniquilado».«La Armada iraní está en el fondo del mar, la
Fuerza Aérea ha sido borrada del mapa, las defensas antiaéreas han desaparecido y el programa de misiles ha quedado prácticamente aniquilado»Hegseth prometió que Irán no desarrollará armas nucleares y dio garantías de que se ha producido un cambio de régimen con dirigentes que, según él, «han estado dispuestos a negociar un alto el fuego». Fue un encuentro a ratos tenso con la prensa. A un periodista de la cadena ABC, estadounidense, le acusó de hacer un pronunciamiento político «disfrazado de pregunta». Según el relato de los militares norteamericanos, Irán ya no puede fabricar misiles, cohetes, lanzaderas ni drones, y las fábricas ligadas a ese esfuerzo militar habrían sido arrasadas. Lo que defienden, en suma, es la imagen de una derrota histórica, de una desarticulación casi total del aparato bélico iraní con una fracción mínima del poder militar estadounidense, en apoyo de la proclamación de victoria lanzada por el presidente
Donald Trump.