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- Estados Unidos también tendrá su papel en el estrecho y “ayudará a mejorar el tráfico” de embarcaciones, según anunció Trump, sin dar más detalles.
Además de anunciar el fin de las hostilidades de forma “bilateral”, Trump también afirmó haber recibido una propuesta de 10 puntos de Irán para la paz que describió como “una base viable para la negociación”, pero algunas condiciones han sido rechazadas por Estados Unidos en el pasado.¿Accederá Washington esta vez? Deberán resolverlo las delegaciones de ambos países en las negociaciones que empiezan -a la espera de la confirmación de las partes- el próximo viernes en Islamabad.
múltiples de los aspectos del acuerdo de alto el fuego son todavía una incógnita y las versiones se contradicen. Irán ve como una “victoria” que Trump haya “aceptado” sus condiciones, pero el presidente solo las considera “viables” para empezar a negociar; Trump augura que ganará mucho dinero en la región, pero es Irán quien cobrará el peaje de Ormuz; Pakistán asegura que Líbano está incluido, pero Israel lo niega y sigue bombardeando su país vecino. ¿Qué se sabe hasta el momento?
¿Qué exige el plan de 10 puntos de Irán?
Teherán ha dicho que solo aceptará el fin de la guerra si se aceptan las 10 exigencias que ha hecho llegar a la Casa Blanca a través de los mediadores pakistaníes. Las condiciones difundidas por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán son las siguientes:
- Garantizar la no agresión contra Irán.
- El levantamiento de todas las sanciones primarias y secundarias contra Irán.
- El control iraní sobre el estrecho de Ormuz.
- La retirada militar estadounidense de Oriente Medio.
- El fin de los ataques contra Irán y sus aliados.
- La liberación de los activos iraníes congelados.
-Detener la guerra en todos los frentes de resistencia, incluido el Líbano.
-Pagar las reparaciones de guerra a Irán
- Una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que haga vinculante cualquier acuerdo.
- En la versión publicada en persa y difundida por los medios iraníes, Irán también incluye como condición la “aceptación del enriquecimiento” de uranio para su programa nuclear. Sin embargo esta frase no figuraba en las versiones en inglés que la diplomacia iraní ha compartido con la ONU.
¿Qué implica el alto el fuego para Ormuz?
Irán mantiene el control militar sobre el estrecho de Ormuz. Esta era la condición que ponía sobre la mesa Teherán para aceptar el alto el fuego y Washington ha aceptado, según Irán. Según algunas informaciones, el plan permite a Irán y Omán cobrar una tasa de hasta 2 millones de dólares (unos 1.710.000 euros) por buque a las embarcaciones que transiten por el estrecho. Estados Unidos también tendrá su papel en el estrecho y “ayudará a mejorar el tráfico” de embarcaciones, según anunció Trump, sin dar más detalles.
Algunas informaciones apuntan a que Irán destinará los fondos recaudados en el estrecho para la reconstrucción, pero también exige el pago de este gasto, por lo que todavía hay dudas sobre este asunto. El presidente afirmó que EE. UU. les abastecerá con “todo tipo de suministros” y que “se ganará mucho dinero”.
Teherán considera que el control sobre Ormuz le otorgará “una posición económica y geopolítica única” en la región. Algunos analistas estadounidenses advierten sobre ello: “Me cuesta creer que Estados Unidos y el mundo puedan aceptar una situación en la que Irán controle indefinidamente un punto estratégico clave para el suministro de energía” (por donde pasa el 20% del petróleo mundial), declaró a New York Times Richard Fontaine, director ejecutivo del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, un centro de estudios con sede en Washington. ”Sería un resultado sustancialmente peor que el que existía antes de la guerra”, añade.
Sin embargo, Trump augura una “Época Dorada en Oriente Medio”.
¿Aceptará EE. UU. los puntos de Irán?
Trump considera la propuesta iraní de 10 puntos “una base viable sobre la cual negociar”, si bien hay condiciones que se han considerado líneas rojas en anteriores negociaciones. Una de ellas es el levantamiento de todas las sanciones impuestas a Irán desde la Administración de George W. Bush, pero es poco probable que el presidente acepte puesya abandonó el acuerdo nuclear fraguado por Barack Obama, en el que Irán renunciaba a su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.
El plan que ha recibido Trump incluye la condición de que Teherán continúe enriqueciendo uranio. Sin embargo, parece evidente que la Casa Blanca también rechazará este punto, pues el principal argumento que ha dado para la guerra es eliminar la ambición nuclear iraní.
Expertos y analistas expresan dudas de que la Administración Trump consiga en las dos semanas de tregua un pacto con el régimen iraní. Algo que no ha conseguido en casi un año de negociaciones con Teherán y que le costó dos años y medio alcanzar a la Administración Obama con el pacto nuclear de 2015. Hasta el momento las demandas de Washington y Teherán han diferido de forma radical, lo que ha representado un obstáculo para cualquier acuerdo. Recordemos que durante la última tanda de negociaciones, Trump decidió unirse a la campaña de bombardeos por parte de Israel contra Irán el 28 de febrero.
¿Cómo se ha fraguado el pacto?
La mediación a contrarreloj de Pakistán ha jugado un papel sustancial. A última hora del martes su primer ministro pedía a Trump una extensión del plazo y solicitaba a Irán la apertura de Ormuz.
En la retaguardia, China también movió los hilos para alentar a su principal socio comercial a que encontrara una vía para el alto el fuego, según dos funcionarios que hablaron con la agencia AP. Una versión que coincidiría con las declaraciones que hizo Trump a la agencia France Presse, con quien comentó que creía que Pekín había contribuido a que Teherán se aviniera a negociar.
En cuanto al presidente estadounidense, las presiones le vienen de dentro. La mayoría de los estadounidenses se opone a la guerra y están frustrados por el aumento del precio de la gasolina, un coste en su maltrecha popularidad que no puede permitirse cuando la campaña para las elecciones de mitad de mandato del noviembre se está acercando y podría costarle las mayorías republicanas en ambas cámaras del Congreso.
Periodista y humanista, licenciada por la UPF. Redactora de La Vanguardia desde el 2015, donde cubre la actualidad de Internacional. También ha trabajado en Breaking News y Tecnología, y colaborado con el 'Magazine' y el 'ES'



