El conjunto de tablillas de cera halladas en Tongeren ha permitido reconstruir aspectos de la burocracia, las relaciones sociales y la cultura escrita de una ciudad romana del noroeste del Imperio romano.
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Desde la monumental inscripción en el Panteón de Agripa hasta los diplomas militares y las dedicatorias en los altares votivos, solemos asociar la epigrafía latina con los edificios públicos y los materiales duraderos como la piedra y el bronce. Una parte importante de la escritura de la Antigüedad romana, sin embargo, se desarrollaba sobre soportes más modestos. Así lo demuestra el conjunto de tablillas romanas de madera recuperado en Tongeren, la antigua Atuatuca Tungrorum, uno de los testimonios más excepcionales de la cultura escrita en las provincias noroccidentales del Imperio romano.
Estos frágiles soportes, conservados gracias a condiciones anaerobias muy específicas, nos permiten asomarnos con inusual precisión a la administración, la vida legal y las prácticas sociales de una ciudad provincial entre los siglos I y III d.C. Una nueva monografía académica titulada Las tablillas de escritura de la Tongeren romana (The Writing Tablets of Roman Tongeren (Belgium) and Associated Wooden Finds) analiza en detalle este corpus.

Las tablillas romanas de Tongeren: escritura cotidiana en la frontera noroccidental del Imperio
Los materiales proceden principalmente de dos yacimientos urbanos: Broekberg y Beukenbergweg. Mientras que las tablillas de Broekberg aparecieron en contextos asociados a archivos públicos, los materiales de Beukenbergweg se hallaron en un pozo que se reutilizó como vertedero a comienzos del siglo III d.C. La diferencia entre ambos conjuntos no solo deriva de los contextos arqueológicos, sino también de la tipología y la función de las tablillas.
Las tablillas de Broekberg formaban parte, en origen, de trípticos legales, conjuntos de tres hojas unidas y selladas conforme a una normativa establecida en época de Nerón. Estos documentos cumplían funciones jurídicas formales. Una vez invalidados, se rompieron de manera deliberada, probablemente para impedir que se reutilizaran.
Por el contrario, las tablillas de Beukenbergweg son, en su mayoría, piezas individuales, muchas de ellas inscritas solo por una cara. La coexistencia de formatos oficiales y tablillas sueltas, por tanto, sugiere la existencia de distintos circuitos de producción y uso de la escritura en la ciudad.

Documentos legales en madera y cera
El contenido de los textos revela un abanico de prácticas jurídicas, desde transacciones financieras y contratos hasta reclamaciones de propiedad, donaciones e incluso peticiones formales introducidas por el término rogo. Muchos documentos registran el pago de intereses en fechas concretas o las solicitudes de desembolso por parte de los soldados recién licenciados. Los soldados solían recurrir a estas fórmulas para reclamar sus peculia, es decir, los fondos y bienes acumulados durante el servicio militar que gestionaba la administración local romana.
Los trípticos legales debían sellarse y autentificarse mediante testigos, probablemente acompañados de las firmas correspondientes. Lictores y vigiles participaron en estos procedimientos, lo que confirma el carácter institucional de buena parte del archivo. El formato estandarizado y el volumen del conjunto sugieren, por tanto, una producción centralizada vinculada a la administración municipal romana de Atuatuca Tungrorum.

Tablillas de contenido heterogéneo
Más allá de contratos y registros financieros, algunas tablillas conservan textos de carácter más provisional, como borradores o ejercicios de redacción, lo que revela usos flexibles del soporte. Entre ellos, se documentan formulaciones honoríficas incompletas, probablemente ensayos previos a inscripciones monumentales, junto con notas breves y fragmentos reutilizados varias veces. Los estudiosos incluso han identificado el posible borrador de una inscripción destinada a una estatua del emperador Caracalla. Este material muestra que las tablillas, además de servir como herramientas del engranaje administrativo de Atuatuca Tungrorum, también se utilizaban como espacios de trabajo para redactar textos públicos antes de fijarlos en piedra o bronce.
Metodología del proyecto: cómo leer el fantasma de un texto
Para reconstruir los textos que un día se escribieron sobre estas tablillas de cera, los especialistas han tenido que enfrentarse a múltiples dificultades: escritura irregular, palimpsestos derivados del reciclaje de tablillas, errores corregidos solo superficialmente y trazos alineados con la veta de la madera que resultan casi invisibles. Descifrar estos textos, por tanto, ha requerido combinar técnicas tradicionales y digitales.
Para ello, los investigadores emplearon lupas, microscopios y haces de luz oblicua, complementados con fotografía de alta resolución y registros Microdome realizados en la Katholieke Universiteit Leuven. Se emplearon programas de manipulación de imagen para reconstruir digitalmente las letras apenas perceptibles.
El estudio del material de Tongeren, por tanto, ha demostrado que muchos fragmentos considerados previamente ilegibles conservaban, en realidad, restos de texto. Esta reevaluación ha incrementado de manera significativa el corpus epigráfico latino.

En lo que respecta a las características paleográficas, las inscripciones están escritas en cursiva latina romana, con formas características del periodo imperial (siglos I–III d.C.). El análisis paleográfico ha permitido identificar variantes específicas de letras como r, s, u o e, así como la coexistencia de grafías mayúsculas y unciales.
Aunque, en cuanto idioma oficial del ejército y la administración, el latín es la lengua dominante, el contexto cultural de Tongeren fue multilingüe. Las fuentes arqueológicas confirman la presencia del griego, así como de influencias germánicas y célticas, que reflejan la complejidad social de la antigua Tungrorum.
Una mirada directa al pasado escrito
Las tablillas romanas de Tongeren constituyen una fuente excepcional para comprender el desarrollo y el uso de la escritura en una ciudad provincial del Imperio romano. Su contenido revela una sociedad notablemente alfabetizada e integrada de lleno en las prácticas administrativas imperiales.
Más allá de su valor epigráfico, estos objetos ofrecen una mirada íntima a la vida cotidiana de Atuatuca Tungrorum a través de las transacciones económicas, las jerarquías y la diversidad cultural. Son, en conjunto, una de las evidencias más sorprendentes y tangibles de la importancia estructural de la escritura en el mundo romano.
Referencias
- Hartoch, Else (ed.). 2025. The Writing Tablets of Roman Tongeren (Belgium) and Associated Wooden Finds. Brepols.


