Dueño de una voz inconfundible y de un estilo que supo romper con la rigidez clásica del noticiero, Esteban Mirol construyó a lo largo de décadas una sólida trayectoria. De la gráfica saltó a la radio y de allí, a la televisión, donde durante más de 20 años se convirtió en una figura central en El Nueve.
Sin embargo, en un giro tan inesperado como coherente con su espíritu inquieto, decidió dar un paso al costado en el momento más alto de reconocimiento, dejando atrás la conducción diaria del noticiero para abrirse a nuevos desafíos. Hoy, lejos de la solemnidad y más cerca del juego, se permite explorar otras facetas —como fue su paso por MasterChef Celebrity— y mostrarse en una versión distinta, más libre y auténtica, sin perder la mirada crítica y social que siempre lo definió.

-Actualmente estás en la pantalla de América en el programa de Karina Mazzocco, ¿Cómo surgió esta propuesta?
-Me lo planteó José Núñez de una forma muy especial. Me dan todas las libertades, voy dos veces por semana nada más. No quería ir más, ya lo hice durante décadas. Ahora a disfrutar, ya tengo 71 años.
-¿Por qué crees que te convocan para un programa de estas características?
-No sé muy bien la historia de A la Tarde, pero parece que retoman sus orígenes que fueron temas sociales y a mí me gusta mucho. De hecho, ahora voy a empezar un programa en YouTube para charlar -como hacía en Radio 10- con la gente y tocar temas sociales. Y acá justamente se tocan temas sociales. Es interesante porque es la gente común que llama y dice: “Tengo tal problema” y la producción analiza los casos y los planteamos con Luis Ventura; el tipo que hace los mejores ñoquis del mundo (risas).
-Estuviste 20 años en la pantalla de El Nueve y un día... Nos sorprendió este nuevo Mirol.
-Estás equivocada. Si vos ves los noticieros de los últimos tres, cuatro años, yo me tiraba al suelo, hacía un quilombo bárbaro. Era un noticiero totalmente descontracturado. Ya no se parecía a un noticiero. Había muchos momentos de humor, de alegría, que al principio no me dejaban y después se fueron dando cuenta que rendía.
-Pero lo que sorprendió es que te iba increíblemente bien y de un día para el otro dijiste: “Me voy”...
-Bueno, lo hice con Radio 10. Estuve 12 años primero y un día dije: “Me voy a Mitre”. Estuve seis años en Mitre y un día me hinché. Me gustan los cambios. Yo no pienso en el pasado; no tengo nostalgia por el pasado. Lo único que me preocupa es no estar en el futuro. Me encanta lo que viene, me enamoro de lo que viene. Por ejemplo, estoy estudiando la Inteligencia Artificial y me fascina desde el punto de vista social, sociológico y de las comunicaciones.
-O sea, siempre te vas aggiornando para estar vigente…
-No, ya no me interesa si estoy vigente o no; me interesa para mí. A esta altura no me importa estar vigente, me importa estar actualizado. Yo sé que hay gente que está enferma con ese tema, que se quiere morir en pantalla porque si no está en pantalla, no existe. Yo no, yo tengo una vida interior. A mí me gusta estar en mi casa tranquilo. Mi mujer tiene un centro de estética, así que está todo el día ahí y yo la paso bárbaro. Siempre fui igual. Desde chiquito me encantaba jugar solo y siempre estaba pensando en algo más para hacer.
-¿Y cuándo tomaste la decisión de dejar el noticiero?
-Lo venía pensando hace mucho tiempo pero cuando tuve el Martín Fierro en la mano (el cuarto), lo decidí. Estábamos festejando en Miami y nos llamaron desde Buenos Aires y nos preguntaron: “¿Y ahora con qué seguimos?” “¿Qué más queda?”. Entonces la miré a Marisa (Andino) y le dije: “Para mí nada. Me voy”. Creían que era una broma. Nadie lo sabía, lo decidí en ese momento.
-¿Con tu familia o tu mujer lo venías hablando?
-No. Hace tiempo que venía pensando si no sería el momento de definirme con otra cosa, pero nada más. Incluso mis hijos me decían: “Pero, papá, ¿qué vas a hacer? Después te vas a arrepentir”. No tuve en ningún momento la menor nostalgia. Lo hice todo, me di todos los gustos como en la radio.
-¿Pesa la noticia, el día a día, también a la hora de tomar estas decisiones?
-Sí, totalmente. Había días que hablábamos de una chiquita que fue violada, asesinada y a mí me quedaba todo eso dando vueltas. Llegaba a casa y yo tenía una tristeza. Entonces, estar tan vinculado a lo policial ya me cansaba. Pero fueron un montón de cosas que se fueron sumando que me empujaron a tomar una decisión.
-Sos un periodista que empezó su carrera en gráfica y siguió por radio. ¿Cómo llegás a la tele?
-Hubo un momento en la radio que lo reemplacé a Bernardo Neustadt. Bernardo viajaba y entonces quería que yo lo reemplazara, y me empezó a escuchar Eduardo Metzger (que fue interventor de Canal 13) y me dijo: “Venite a Desayuno”, porque yo sé mucho de economía. Ahí estuve con Víctor Hugo Morales una etapa, con César Mascetti otra etapa. Y nos fue muy bien hasta que se enojaron conmigo. Don Alfonso (en referencia al expresidente Raúl Alfonsín) llamó y dijo: “Me lo sacan al gordito porque estaba defendiendo mucho a los maestros”. En ese sentido siempre fui igual. Yo me pongo del lado del consumidor, de los jubilados, del que menos tiene.
-O sea, viviste en carne propia esto que se dice que “el poder te puede sacar”…
-Sí, con Alfonsín. Después hicimos un reportaje (ya no era presidente) y se lo tiré por la cabeza. Hay cosas que no se pueden perdonar.
-¿Qué le dijiste?
-Charlamos y él estaba contento conmigo entonces le dije: “Lástima que usted me cagó, Alfonsín. Mire que yo lo admiraba, lo voté, lo seguía, lo defendí con los Carapintadas pero usted me rajó de Canal 13. A mí me dio vergüenza lo que usted hizo porque yo era un cuatro de copas. Un presidente de la Nación llamando al interventor de Canal 13 para decirle: ‘Sáquemelo al gordito’. Estuvo flojo. “Bueno, no sé, no sé lo que pasó”, me contestó.
-Cerraste esa etapa en Canal Nueve y luego, apareció lo de Telefe de la mano de Rodolfo Barili...
-Sí, yo estaba en un crucero y me llamaron para que presente 4 especiales de “Familias argentinas” (un segmento dentro de Telefe Noticias). Se transformaron en 46, estuve todo el año. Y ahí salió el director de El Nueve diciéndome: “Sos un traidor. ¿No era que no querías hacer más nada en televisión?”. Yo nunca dije eso. Yo dije que no quería hacer más policiales. Es más, Crónica me quiere tener desde hace tres años en horario central y les dije que no.
-¿Te enojó ese mail cuando te lo mandó?
-Sí, porque me maltrata pero mal. Lo mandé a freír churros. No tuve tiempo de avisarle a nadie porque llegué del crucero un miércoles y esa misma noche fui a hacerlo. Estoy tan agradecido con Telefe Noticias porque me recibieron de una manera increíble. La verdad que fue un año maravilloso. Con Barili hacíamos una dupla hermosa, la pasábamos muy bien. Fue uno de los trabajos más hermosos que hice por las historias, porque estaba muy bien armado, por la producción. Realmente reflejaba las distintas familias que hay en la Argentina.

-Y en el medio de ese proceso aparece el llamado para MasterChef…
-Exacto. Lo propone Telefe Noticias, con lo cual me generó un compromiso que, por supuesto, Martitegui no lo puede entender; ni él ni Wanda Nara.
-¿Por qué decís eso?
-Porque me maltrataron. Me trataron de viejo. Además, no cumplieron con el contrato porque adelantaron cosas que iban a pasar conmigo. Nosotros empezamos a grabar dos semanas antes de que empezaran a salir al aire las ediciones y en una nota que le hace Barili a Wanda Nara y Martitegui ellos empiezan a hablar de lo que yo había hecho en esas dos semanas. Prácticamente dicen por qué me echaron, contando mentiras: que yo no les daba bolilla, que no prestaba atención, que estaba en otra cosa. Todo mentira, porque yo cuando cocino me compenetro. Me encanta cocinar y estoy recontra metido. Para mí estaba totalmente decidido que me tenían que echar.
-Vos te fuiste enojado de esa primera etapa, ¿Por qué volviste al repechaje?
-Les dije de todo y me quedé corto. El tema es que yo me debía a lo que había hecho la gente de Telefe Noticias entonces ¿cómo me voy a negar a ir al repechaje? Yo no tenía ganas de ir pero fui por ellos.
-¿Y cómo te recibieron Wanda y Martitegui?
-Me hicieron la vida imposible. Cada dos minutos, empezaban: “Pero vos dijiste tal cosa”, y entonces yo les tomaba el pelo. Les decía: “Martitegui, perdonar es divino. Yo los perdono”. Y Wanda, que estaba totalmente enculada conmigo, ni se acercaba. Después de la producción me dijeron: “Podemos sacar todos los ataques” y yo les dije que no saquen nada. Además, Wanda en la conducción…
-¿No te gustó?
-No, lo hace regular. Santiago del Moro al lado de Wanda... Dale. Lo que pasa es que le tienen miedo a Wanda.
-¿Miedo de qué?
-No sé, los periodistas le tienen miedo. Y Wanda que es una gran productora… Es decir, el tema de la guita lo maneja como nadie. Yo la pondría como ministro de Economía. Fíjate vos que Maxi López, que dijo de todo de ella, lo trajo para acá y se dio el lujo de humillarlo sistemáticamente.
-Si te cruzás en un evento con Wanda y Martitegui, ¿pensás que no te saludan?
-Sí, supongo que me saludan. Yo los saludaría. No les perdono lo que hicieron, pero los saludo; soy un tipo educado. Ahora ellos tienen un personaje. Es un personaje todo lo que hacen en forma permanente. Ellos viven el show, no viven la vida.
-¿Volverías a un reality de estas características?
-No. Ellos te dicen: “Diviértanse chicos, diviértanse”. Yo lo veo a Santiago y me muero de risa. ¿Vos ves que alguien se divierta dentro de la casa de Gran Hermano? Es un sufrimiento.
-¿No entrarías a la casa Gran Hermano?
-No, no, no. Así como Telefe Noticias está muy contento conmigo, del otro lado no me quieren ni ver. Los de MasterChef no me quieren ni ver.
-¿Con Marixa Balli cómo está todo?
-No tengo ningún problema. Yo a Marixa Balli la conocí tres minutos, que fue cuando me acerqué en MasterChef el primer día que nos estábamos presentando. Después cuando saltó todo el tema de La Salada y le dije: “Mirá que yo tengo un video de las cosas que vos decías de alguien que estaba en La Salada” salió a decir que yo había querido levantarla y que, como no pude (hace 20 años), ahora le estaba tirando este tema por la cabeza. Es un absurdo total. Evidentemente cuando no podés defender una situación, empezás a tirar cosas. Si un hombre llega a hacer eso con una mujer tiene un quilombo enorme. Hoy, una mujer lamentablemente puede decir boludeces como esas y no pasa nada. Los hombres hicieron de las suyas durante décadas y décadas, aprovechándose del poder que tenían pero ahora es al revés y nadie dijo nada.
-¿No te la volviste a cruzar?
-No pero no tendría ningún problema; no la conozco. Igual no me voy a olvidar, sé que hay un peligro ahí.
-Estás en un hermoso momento, disfrutando de otras cosas de la vida por ejemplo, los cruceros y viajar…
-Sí, sí, me gusta mucho viajar. Estoy empezando a meter mucho de mis viajes en YouTube. Como no hago canjes (yo viajo y “garpo”) entonces puedo decir lo que quiera. “Este crucero es un desastre por tal cosa y tal cosa. No vayan”. Hice un montonazo de cruceros ya. Hicimos uno muy lindo a Malvinas. La verdad se lo recomiendo a la gente.
-Me da la sensación de que a tus 71 años hacés y decís lo que se te da la gana…
-Por supuesto. Estoy muy entusiasmado con la vida, pero con lo que va a venir.
-¿Pero disfrutás del presente, de salir con tu mujer, de estar con la familia y los amigos?
-Sí, no tengo muchos amigos. Son pocos y bien elegidos. Pero tengo una vida donde salgo a caminar todos los días. Camino ocho kilómetros y los sábados corro ocho kilómetros. Por eso el día que me trató de viejito Wanda Nara la convoqué a la Reserva Ecológica para que venga a correr conmigo a ver cuántos kilómetros aguanta. También, me cuido con las comidas aunque me gusta tomar mi copita de vino. Me gusta hacer la comida, hago mis parrilladitas, mis tartas.
-¿Sos coqueto?
-Sí, me pongo cada cuatro o cinco meses bótox. Me encanta. Mi mujer me trae las cremitas y me pongo todo.



