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"Afecta el poder adquisitivo y la estabilidad financiera."
- Estados Unidos ha suspendido la entrega de fondos a Irak, así como los programas de cooperación militar,con el afán de forzar a Bagdad a desmantelar las milicias proiraníes que operan en el país.
Según The Wall Street Journal,responsables del Departamento del Tesoro estadounidenses bloquearon recientemente un envío de casi 500 millones de dólares procedentes de las ventas del crudo iraquí. Sería la segunda vez que la Casa Blanca recurre a esta medida desde que comenzó la guerra de Irán.
Desde el 2003, la mayoría de ingresos de Irak por sus exportaciones de petróleo se depositan en la Reserva Federal de Nueva York. Este mecanismo otorga al Gobierno de Donald Trump una herramienta de presión fundamental sobre las autoridades iraquíes, que se complementa con la suspensión de la financiación para programas de formación militar y de lucha contra Estado Islámico.
Irak comparte frontera con Irán, y actualmente se encuentra en un fuego cruzado a raíz del conflicto iniciado a finales de febrero: Israel y Estados Unidos han atacado a grupos respaldados por Teherán que operan en su territorio, y estas milicias, en respuesta, han atentado contraintereses estadounidenses en la región.
Irak trata de mantener un equilibrio entre sus relaciones con Irán y EE. UU.
Aunque tras el inicio de la guerra Washington y Teherán declararon su intención de intensificar la cooperación para prevenir ataques, la Casa Blanca se ha quejado de los esfuerzos insuficientes del Gobierno iraquí, el cual intenta desde hace años mantener un precario equilibrio entre su alianza estratégica con Estados Unidos y su proximidad histórica y cultural con Irán.
Estados Unidos mantiene una vigilancia estrecha sobre la vida política en Bagdad para evitar que el país bascule definitivamente hacia la órbita de Teherán. En enero, Donald Trump amenazó con retirar todo apoyo si Nuri al Maliki, percibido como el hombre de Irán en la región, regresaba al poder. Estas presiones están resultado eficaces, según fuentes políticas locales, ya que evitar sanciones económicas se ha convertido en una prioridad absoluta para el Estado iraquí, lo que dificulta enormemente que Al Maliki encabece el próximo Gobierno.
Por su parte, Irán no tiene intención de abandonar su influencia en el tablero político de su vecino. El general Esmail Qaani, alto mando militar iraní, viajó recientemente a Bagdad para reunirse con responsables políticos y grupos armados afines, dejando claro que la partida por el control de Irak sigue abierta.




