El régimen teocrático de Irán es una sangrienta dictadura dispuesta a aplastar cualquier signo de disidencia interna, un concepto que incluye un baile callejero subido a las redes sociales, o el cabello de una mujer asomando del pañuelo obligatorio más de lo que considerado permitido. Naciones Unidas estima que hasta 20.000 personas pueden haber muerto por la brutal represión de la última oleada de protestas que sacude el país. Sin embargo, la amenaza militar contra Irán lanzada el miércoles por Donald Trump, vuelve a colocar a las democracias occidentales ante la tesitura de respaldar una mecánica de resultado incierto, cuestionable legalidad internacional y nulo consenso internacional previo.
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