Fuente externa.- Bad Bunny rindió homenaje a Puerto Rico y a la identidad latina con un show vibrante y lleno de simbolismo durante el descanso del Super Bowl LX, celebrado en el Levi’s Stadium de California, en apenas 13 minutos, el artista puertorriqueño ofreció una actuación cargada de mensajes culturales, emocionales y sociales, ante más de 125 millones de espectadores.
El espectáculo, descrito por críticos como una carta de amor a su isla natal, incluyó colaboraciones con figuras como Lady Gaga, Ricky Martin, Cardi B, Karol G, Pedro Pascal y Jessica Alba, quienes aparecieron en la emblemática “casita” del artista, inspirada en la arquitectura puertorriqueña.
Pese a la brevedad, el show de dejó una serie de mensajes importantes para las más de 125 millones de personas que vieron el espectáculo:
- Se negó a hablar en ingles
Durante todo el show, Bad Bunny se negó a hablar en inglés, salvo por la frase “God bless America” al final de su presentación. En su lugar, animó al público a aprender español o, al menos, a dejarse llevar por el ritmo: “Lo único que deben hacer es bailar y divertirse”

2. América es un continente y no un país
Tras su bendición a “América”, comenzó a nombrar diversos países del continente, acompañados de una colorida exhibición de banderas, recordando que América es un continente, no solo una nación.

3. “Nunca dejé de creer en mí”
“Si hoy estoy aquí es porque nunca dejé de creer en mí”, expresó. Dirigiéndose a su audiencia, añadió: “Tú también deberías creer en ti. Vales más de lo que piensas, créeme”. El gesto se volvió aún más simbólico cuando entregó uno de sus premios Grammy a un niño sobre el escenario.

4. La belleza de lo cotidiano
El show recreó con cariño escenas del día a día puertorriqueño: carritos de piragua, campesinos jíbaros, familias bailando, niños dormidos en bodas. Una celebración de las tradiciones latinas que muchas veces son invisibilizadas.

5. Reivindicación de la cultura latina en el escenario global
La actuación no solo celebró a Puerto Rico, sino a toda Latinoamérica, La estética, el lenguaje, los artistas invitados y la música formaron un mensaje colectivo de resistencia cultural y orgullo identitario.
Al finalizar el espectáculo, el presidente Donald Trump lo calificó como “uno de los peores de la historia” en su red Truth Social, alegando que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”. Sin embargo, el impacto cultural y mediático fue incuestionable, con millones de personas celebrando el gesto del artista.
Desde sus inicios como empacador en un supermercado hasta convertirse en el artista más escuchado del mundo según Spotify en múltiples años, Bad Bunny reafirmó con esta presentación su compromiso con sus raíces y su mensaje de empoderamiento.
