
Tras grandes retratos de Quentin Deranque y bajo una intensa vigilancia policial, más de 3.000 personas, entre ellas numerosos activistas de extrema derecha, marcharon en Lyon el sábado exigiendo justicia para su compañero, quien murió tras recibir una paliza por parte de miembros de la extrema izquierda. La prefectura del Ródano anunció su intención de presentar una denuncia ante los tribunales por los saludos nazis y los insultos racistas y homófobos detectados durante la marcha.


