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"Análisis de relevancia para la actualidad."
- Otro paracaidista entrevistado por el mismo medio sostiene, no obstante, que el dinero sigue siendo clave en el Ejército.
Desde el Kremlin, Putin alabó la "
profesionalidad y la vasta experiencia de los militares, además de su entrenamiento, que es impecable". "Estos son comandantes que han luchado junto a sus soldados desde el inicio de la operación militar y que han compartido todo con sus compañeros. Gente con fuertes principios morales, verdaderos patriotas rusos", añadió durante un discurso dado con motivo del Día del Defensor de la Patria, en la víspera del cuarto aniversario de la invasión a gran escala en Ucrania.Las palabras de Putin responden a una lógica en Rusia, donde casi el 40% del presupuesto federal se destina actualmente al ejército y la seguridad. Para el presidente, la "operación especial" se ha convertido además en el eje de todos sus movimientos y en la principal hoja de ruta del Kremlin.
Esta retórica triunfalista esconde, sin embargo, una realidad paralela. Para las autoridades, la invasión a gran escala es su gran sostén económico y la manera de burlar el impacto de las sanciones internacionales. Para algunos rusos, es un negocio con el que lucrarse.
En los últimos años han salido a la luz varios casos de estafas en el país. Desde personas que buscan cobrar las indemnizaciones por heridas de guerra —con amplias dudas sobre si realmente las sufrieron— hasta matrimonios irregulares para obtener pensiones de viudedad.
Las presuntas estafas han nacido dentro de ese sistema creado por Vladímir Putin, que sigue intentando evitar una polémica movilización masiva que pueda poner en peligro el presunto apoyo de la sociedad a la "operación especial" en Ucrania. En los últimos cuatro años, el Kremlin ha adoptado medidas para motivar a los hombres a unirse a las filas, como un aumento de los salarios de los soldados. En muchas ocasiones, el salario medio es solo una décima parte de lo que percibe un militar enviado al frente. Además, tienen derecho a bonificaciones que rondan los 11.500 euros.
La otra parte de las ventajas viene en forma de privilegios, como tasas hipotecarias preferenciales, acceso a universidades y, sobre todo, un estatus social. El Kremlin ha presentado en varias ocasiones a sus veteranos como una "nueva élite".
Heridas 'falsas' para volver a casa con dinero
Konstantin Frolov era uno de ellos. El teniente coronel apodado el Verdugo había sido galardonado con cuatro Órdenes al Valor. En un vídeo del Ministerio de Defensa ruso en el que apareció, hablaba de no rendirse hasta la "victoria" de su país en Ucrania. Y habló de las heridas que había sufrido en el frente.
Sin embargo, una parte de la historia del gran héroe ruso era mentira. Según la Justicia rusa, Frolov fue el cerebro de un fraude en el que soldados de élite se habrían disparado a sí mismos para cobrar las indemnizaciones por lesiones de combate. Su 'número dos' habría sido un excomandante de la brigada, el coronel Artem Gorodilov, que lideró la brigada acusada de cometer al menos 40 crímenes de guerra en Bucha en los inicios de la invasión a gran escala.
En la trama habrían participado en total unos 35 oficiales de la 83ª Brigada de Asalto Aéreo de la Guardia Separada y se desviaron más de 2 millones de euros, según informó el periódico ruso Kommersant cuando se descubrió el caso.
Un paracaidista que estuvo al mando de Frolov y Gorodilov explicó cuál era una parte del "modus operandi". Según expresó a The New York Times bajo condición de anonimato, los coroneles animaban a los soldados a exagerar sus lesiones para que se retiraran del frente, al menos temporalmente. A cambio, una parte de la indemnización debía ser entregada. "La idea era: 'Te lesionamos, nos das el dinero —un millón de rublos, cerca de 13.000 dólares— y luego te vas de baja por la lesión y terminas con dos millones'. Así es como se lucraban", sostuvo para el medio estadounidense.
De vuelta en Rusia, Frolov se habría llevado del frente tres pistolas, una ametralladora, cargadores con munición y varias granadas. El Verdugo reconoció que había conservado algunas armas como "souvenirs". Para la Justicia, esta es otra de las pruebas de que podría utilizarlas para continuar lesionando a militares y cobrar una parte de las indemnizaciones.
El coronel enfrenta cargos de fraude, soborno y tráfico de armas en un tribunal militar, y llegó a un acuerdo previo al juicio, previsto para marzo, en el que ha aceptado admitir su culpabilidad. Sin embargo, solo reconoce que se manipularon algunos registros de soldados heridos, pero no se provocaron heridas. "Resulta que mi país, que pasó todo el año llamándome héroe, en el contexto actual se contradice y me mantiene en una jaula", declaró ante el tribunal en agosto de 2024.
Algunos analistas consultados por The New York Times apuntan a que las agencias de seguridad de Rusia utilizan casos como el del Verdugo para enviar una señal de que la corrupción será castigada. Al menos 12 altos oficiales y generales militares rusos, así como docenas de oficiales de menor rango, han sido acusados de corrupción en los últimos dos años.
Otro paracaidista entrevistado por el mismo medio sostiene, no obstante, que el dinero sigue siendo clave en el Ejército. "Lo determina todo", sostuvo.
Las 'viudas negras' de Rusia
Muchas mujeres que viven en regiones pobres del país han tomado nota de ello. En grupos online como uno llamado "¡No abandonamos a los nuestros! Sal con un soldado" ponen en contacto a decenas de miles de mujeres con soldados. "Hola a todos. Busco conocer a alguien para formar una familia. Tengo tres hijos. De Samara", escribe una de ellas.
Más allá de las intenciones reales de estas mujeres, este tipo de espacios se ha convertido en una parte de la estrategia de acción de las llamadas "viudas negras". El término coloquial se utiliza para aquellas mujeres que se casan con hombres justo antes de que estos partan hacia el frente. En muchas ocasiones, las prácticas de guerra del Kremlin conocidas como la "picadora de carne" hacen improbable que ese soldado vuelva a su hogar.
Algunos medios han reportado casos específicos como el de Sergey Khandozhko, un hombre de 40 años que se casó con Elena Sokolova, empleada de una oficina de alistamiento militar. Khandozhko murió en el frente cuatro meses después y su esposa reclamó la pensión de viudedad por un valor de unos 37.000 dólares.
Es la llamada grobovye, que podría traducirse como "el dinero del ataúd", que otorga el Gobierno ruso para las familias de aquellos soldados que han caído en el frente. En algunos casos, las sumas pueden llegar a los 160.000 dólares, desorbitada en comparación con los salarios de varias regiones rusas.
En el caso de Elena Sokolova, el hermano de su difunto esposo denunció que cobró la pensión sin haber compartido una vivienda ni haber cambiado su estado civil en el pasaporte. El matrimonio fue finalmente impugnado en los tribunales.
A pesar de que es difícil saber el alcance real de estas prácticas, se han reportado docenas de casos en regiones como Uliánovsk, Riazán, Samara y Sarátov. Una de las tácticas es escoger a hombres sin familia o solitarios para no tener que repartir luego la grobovye con otros familiares. En la trama participan hasta cómplices de las "viudas negras", como un agente inmobiliario, que fue señalado por aconsejar a sus clientes que se casaran con un soldado para hacer el pago inicial de una propiedad.
La historia de las "viudas negras" es una de las representaciones más crueles de la economía de guerra en Rusia, pero también un reflejo de la situación económica de la población rusa en muchas regiones empobrecidas. En uno de los casos más llamativos, una mujer logró hacerse con 185.000 dólares después de casarse con cuatro hombres. La cifra es 15 veces el salario anual promedio de Nizhnevartovsk, su ciudad natal.
Soldados 'desaparecidos' en el frente
La corrupción en el ámbito militar también llega desde las más altas esferas. El Kremlin no ha hecho público el número de víctimas mortales en combate, pero algunos estudios recientes apuntan a que se acercan al millón de hombres. Sin embargo, en el caso de los soldados desaparecidos, todo parece estar cubierto por una neblina.
Muchas madres y familiares han denunciado que no se ha investigado la presunta desaparición de sus hijos o parientes y no saben si están muertos o vivos. El Ministerio de Defensa es una de las ventanillas a las que acuden las madres, esposas o hermanas de aquellos que no han sido etiquetados como caídos en combate, pero de los que no hay noticias desde hace meses.
Varias investigaciones apuntan a que múltiples de estos casos en ningún escenario se investigan para evitar pagar las pensiones a los familiares de los soldados caídos. Si están desaparecidos, pierden ese derecho. Además, el medio ruso IStories publicó que los comandantes rusos también clasificaban a los soldados desaparecidos como desertores para evitar pagar a las familias. También para ocultar la verdadera escala de las pérdidas en el campo de batalla.
El futuro de múltiples soldados que vuelven del frente no es más alentador. A finales de 2024, un grupo de veteranos de guerra fue invitado al festival de Año Nuevo, junto con celebridades. Fueron presentados como "héroes" y hablaron sobre los "triunfos" de las tropas del Kremlin en Ucrania.
Pero, una vez de vuelta a casa, la realidad es muy distinta. El Gobierno ruso promete a los soldados rusos que vuelven del frente una vida mucho mejor que la que dejaron. El salario y las bonificaciones les brindan nuevas oportunidades y, además, se ha creado una fundación especial, "Defensores de la Patria", para ayudar a los veteranos. Se han habilitado además grupos en redes sociales para aclarar dudas sobre los beneficios que supuestamente ofrece el Kremlin.
Pero las ayudas se limitan prácticamente a lo económico. A pesar del gran número de soldados, no existe en Rusia un sistema de reintegración para ayudarlos a dejar atrás sus experiencias en la guerra. Los pocos centros de rehabilitación existentes están desbordados y mal equipados para tratar traumas psicológicos. Y para quienes desarrollan trastorno de estrés postraumático (TEPT), un diagnóstico apenas reconocido en los medios oficiales, la ayuda es escasa y está estigmatizada, apunta un reportaje de Unherd.
La respuesta de múltiples militares llega en forma de violencia. Según medios locales, los soldados han matado o herido a más de 1.000 personas en Rusia en los últimos cuatro años. Además, al menos 551 personas murieron en incidentes que involucraron a veteranos de la llamada "operación militar especial".
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