El controvertido fresco de un ángel con la cara de Giorgia Meloni que apareció pintado en una iglesia del centro de Roma la semana pasada, y que se convirtió en motivo de bromas y foco de atracción para visitantes, ya es historia. El propio autor, el sacristán del templo, lo borró la noche del martes con un brochazo de pintura blanca: “Lo he hecho porque me lo ha ordenado el Vaticano”, ha contado Bruno Valentinetti, famoso por unos días por su polémica obra. Aunque él sigue sosteniendo que la cara de la imagen, clavada a la de la primera ministra, no era ella. “A mí no me interesa, sigo diciendo que no era ella, pero la Curia lo ha querido así y lo he borrado”, ha declarado a La Repubblica, el diario que desveló el caso.
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