Por Néstor J. Saldívar
En la mayoría de los expedientes, el trámite se presenta de manera conjunta entre ambos cónyuges. La pareja certifica que la relación continúa vigente y que el matrimonio nació de buena fe. Esa declaración se respalda con evidencia documental consistente y organizada.
Cuando el matrimonio ha terminado en divorcio, cuando existe violencia doméstica o cuando el cónyuge ciudadano se niega a firmar, la ley permite solicitar una exención del requisito conjunto. Cada escenario exige documentación robusta y una narrativa coherente. En los casos de divorcio, el decreto final debe acompañar el expediente. En situaciones de abuso, la evidencia médica, policial o judicial adquiere especial relevancia.
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La clave del proceso está en la prueba. La autoridad migratoria evalúa si el matrimonio fue real desde su inicio. Las declaraciones de impuestos presentadas en conjunto, cuentas bancarias compartidas, contratos de arrendamiento o hipotecas a nombre de ambos, pólizas de seguro, facturas conjuntas, certificados de nacimiento de hijos en común, viajes realizados como pareja y declaraciones juradas de terceros forman parte del conjunto probatorio que fortalece el caso.
La organización del expediente influye de manera significativa. Un envío estructurado, con índice, separadores claros y explicación cronológica de la relación, facilita la revisión y reduce la probabilidad de solicitudes de evidencia adicional. Las notificaciones conocidas como RFE suelen surgir cuando la documentación resulta insuficiente, inconsistente o desordenada.
La entrevista constituye otro punto relevante. La agencia tiene discreción para citar a la pareja o al solicitante individual si necesita aclaraciones. En esa instancia, la coherencia en las respuestas y el conocimiento de los detalles de la relación resultan determinantes.
Una negación tiene consecuencias serias. El caso puede remitirse a la Corte de Inmigración, donde el solicitante deberá defender la legitimidad del matrimonio ante un juez. Ese escenario implica tiempo, recursos económicos y una carga emocional considerable.
Este trámite exige planificación, disciplina documental y comprensión clara de la ley. La preparación anticipada evita improvisaciones de último momento y reduce riesgos innecesarios. Cada caso tiene matices particulares que deben evaluarse con cuidado, especialmente cuando existen separaciones, antecedentes de conflicto o períodos prolongados sin convivencia.
La residencia condicional marca el inicio de una etapa de verificación. La remoción de condiciones confirma la solidez de la relación y asegura la continuidad del proyecto de vida en Estados Unidos. En materia migratoria, el cumplimiento oportuno y la evidencia bien presentada hacen la diferencia entre estabilidad y vulnerabilidad.
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