La clasificación del Barça entre los ocho mejores de la Champions no fue la única buena noticia de la noche del miércoles en el Camp Nou. También lo fue el paso adelante de Marc Bernal, una irrupción muy oportuna. El equipo necesitaba reencontrarse con su ritmo tras la primera parte. Sin Pedri, lesionado, ni Frenkie de Jong, suspendido, Hansi Flick colocó de inicio a Dani Olmo y Fermín López, junto a Eric García en el mediocentro. Pero el marcador reflejaba un inquietante 0-1 ante el Copenhague, y en el Barça faltaba calma. La aportó Marc Bernal. El canterano entró tras el descanso, después de que Eric se sintiese mareado por un golpe en la cabeza, y ordenó el juego cuando todo eran prisas. “En la media parte el míster nos ha dicho que tuviésemos paciencia, que irían saliendo los espacios. Y así ha sido, y le hemos podido dar la vuelta al partido”, explicó el futbolista de Berga tras el encuentro sobre las instrucciones de Flick. Después de una lesión grave y una reincorporación lenta y progresiva —tan delicada que el Barcelona llegó a valorar una cesión invernal para ganar minutos, aunque finalmente se descartó— Bernal coge forma. Y su actuación ante el Copenhague, en un partido de importancia y unos minutos de calidad que necesitaba, refuerza que es una apuesta de futuro con recorrido en el presente del Barça.
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