
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
A cien días del comienzo oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico 2026, previsto para el 1 de junio, el canal meteorológico estadounidense The Weather Channel señala que la evolución de El Niño y la temperatura del agua serán factores determinantes en la cantidad e intensidad de los ciclones tropicales este año.
Los especialistas anticipan, por el momento, una temporada de actividad promedio. Sin embargo, subrayan que la incertidumbre es elevada y que la preparación no debe esperar al calendario oficial, ya que en años recientes se han formado sistemas antes del inicio formal de la temporada.
El papel de El Niño y las aguas cálidas
El posible desarrollo de El Niño en los próximos meses podría moderar la frecuencia e intensidad de los huracanes en el Atlántico, de acuerdo con los registros históricos. Este fenómeno climático suele generar condiciones atmosféricas menos favorables para la formación de ciclones.
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No obstante, las temperaturas oceánicas continúan por encima del promedio en amplias zonas de la cuenca atlántica. Aunque este año el agua se encuentra ligeramente más fría que en el mismo periodo de 2025, sigue superando el umbral aproximado de 27,5 °C necesario para el desarrollo de sistemas tropicales.
El Golfo de México concentra especial atención, ya que parte de su superficie presenta anomalías térmicas positivas. La permanencia de estas condiciones dependerá del avance de frentes fríos primaverales. Si el calor persiste, podría favorecer la formación temprana de tormentas.
Tormentas fuera de temporada, una tendencia creciente
La experiencia reciente demuestra que la actividad ciclónica no siempre respeta las fechas oficiales. En 2023 se formó un ciclón subtropical no nombrado en enero, mientras que en años anteriores tormentas como Ana (2021), Arthur (2020) y Bertha (2020) impactaron antes de junio.
Un caso destacado fue el huracán Alex, en 2016, que se convirtió en uno de los pocos huracanes atlánticos registrados en enero y llegó a afectar a las Azores como tormenta tropical.
Estos antecedentes refuerzan la necesidad de vigilancia constante en regiones vulnerables como el Caribe, el Golfo de México y el Atlántico occidental, que suelen alcanzar primero las temperaturas propicias para la actividad ciclónica.
Preparación anticipada y prevención
Ante este panorama, los expertos recomiendan iniciar desde ahora los planes de preparación familiar. Entre las medidas clave figuran la contratación de seguros contra inundaciones —especialmente en zonas propensas, tanto costeras como del interior— y la creación de un fondo de emergencia para afrontar posibles daños.
Asimismo, aconsejan revisar los planes de evacuación, identificar rutas seguras y mantener actualizado el equipo básico de emergencia, incluyendo linternas, baterías y suministros esenciales.
También se recomienda precaución a quienes planeen viajar al Caribe o a zonas costeras entre agosto y octubre, periodo que históricamente concentra el pico de actividad ciclónica.
Según los meteorólogos, comprender la influencia de los patrones oceánicos y atmosféricos y actuar con antelación puede marcar la diferencia en la seguridad de millones de personas en el Atlántico y el Caribe durante 2026.
La publicación El Niño y el calentamiento del Atlántico marcarán la temporada de huracanes 2026 apareció primero en El Día.


