La cueva de Gorham y su entorno son emplazamientos clave para comprender el final de los neandertales y la transición al establecimiento del Homo sapiens en el extremo sur europeo.
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En el extremo meridional de Europa, frente al estrecho de Gibraltar, se conserva uno de los archivos arqueológicos más valiosos para comprender el final de los neandertales y la consolidación del Homo sapiens. La cueva de Gorham constituye un enclave esencial para reconstruir la última fase de la presencia neandertal en el continente europeo. Integrada en un paisaje donde convergen África y Europa, esta cavidad forma parte de un sistema más amplio que incluye otros abrigos y yacimientos cercanos.
Más allá de su importancia local, Gorham se inserta en un territorio excepcional caracterizado por una densísima concentración de arte rupestre y de ocupaciones humanas continuas desde el Paleolítico medio hasta las épocas históricas. Tal y como demuestra una reciente investigación publicada en Quaternary, este marco regional permite analizar, desde una perspectiva privilegiada, la transición entre especies humanas y los cambios culturales asociados a ella.

Un refugio en el confín del continente europeo
La cueva de Gorham se sitúa en la vertiente oriental del Peñón de Gibraltar, en el punto más al sur de la península ibérica. Protegida de los vientos dominantes y próxima a distintos ecosistemas costeros y terrestres, su posición estratégica favoreció su ocupación reiterada durante decenas de miles de años. Este entorno proporcionaba recursos marinos, terrestres y vegetales que aseguraban la supervivencia durante los cambios climáticos.
Las excavaciones han identificado varios niveles estratigráficos bien definidos. Los superiores corresponden al Holoceno y presentan restos fenicios y cartagineses, mientras que el nivel III se adscribe al Paleolítico superior. El nivel IV, en cambio, pertenece al Musteriense y está directamente asociado a las poblaciones neandertales.
Este último nivel se ha interpretado como un refugio tardío de la especie. Los datos disponibles indican que los neandertales sobrevivieron aquí hasta 30.500 años AP, más o menos. Esta cronología resulta extraordinariamente reciente en comparación con otras regiones europeas.

Evidencias arqueológicas de una larga ocupación
Los depósitos de Gorham y de la vecina cueva de Vanguard conservan hogares, herramientas líticas, restos faunísticos y microrregistros ambientales que documentan ocupaciones humanas repetidas. La secuencia estratigráfica revela una continuidad excepcional que abarca desde el Paleolítico medio hasta los periodos históricos, algo poco común en los yacimientos europeos.
La cueva de Vanguard, por ejemplo, presenta una notable acumulación de sedimentos con fósiles animales, carbones y pólenes, junto con útiles musteriences claramente vinculados a los neandertales. Las dataciones por luminiscencia sitúan estas ocupaciones entre 120.000 y 75.000 años AP. Este conjunto de evidencias demuestra que el Peñón de Gibraltar se convirtió en un auténtico refugio climático durante las fases más frías del Pleistoceno. Sus características permitieron la supervivencia de los grupos humanos neandertales cuando otras regiones se volvieron inhabitables.

Gorham y la transición de los neandertales al Homo sapiens
Uno de los aspectos más relevantes del complejo de Gorham es su papel en el proceso de sustitución de las poblaciones de neandertales por las de Homo sapiens. Puesto que en la región se documentan niveles atribuibles tanto a neandertales como a humanos anatómicamente modernos, es posible estudiar de primera mano esta transición a través de los restos arqueológicos.
El área del estrecho, por tanto, funciona como un laboratorio natural para analizar el reemplazo de las poblaciones cazadoras-recolectoras neandertales por las comunidades de Homo sapiens. El fenómeno pudo desarrollarse aquí de manera gradual y compleja. La coexistencia temporal de distintos grupos humanos en el sur peninsular sugiere escenarios de contacto, competencia e incluso transmisión cultural.
Además, en Gorham también se ha documentado un grabado rupestre atribuido a neandertales. Se trata de una evidencia directa de la capacidad simbólica neandertal que redefine las fronteras entre ambos grupos humanos.

Un territorio clave para comprender el simbolismo prehistórico
La cueva de Gorham forma parte de un amplio paisaje cultural que incluye más de 300 estaciones de arte rupestre en el extremo sur peninsular. Esta región presenta la mayor densidad de abrigos decorados al aire libre que se conoce en Europa.
Los ejemplos de arte rupestre de la zona muestran una extraordinaria diversidad técnica y estilística. Se han identificado desde manos en negativo y puntos pareados hasta figuras animales naturalistas y representaciones esquemáticas. En este contexto, Gorham aporta la base arqueológica que conecta los comportamientos simbólicos con las últimas poblaciones neandertales. La investigación refuerza la hipótesis de que la transición hacia el predominio del Homo sapiens no fue un simple reemplazo biológico, sino un proceso culturalmente complejo.

Gibraltar y el estrecho como puente intercontinental
El estudio conjunto de Gorham, Vanguard y algunos yacimientos del norte de África, como Benzú, muestra que ambas orillas del estrecho compartieron dinámicas culturales y de poblamiento. Durante el Pleistoceno, esta región entre el sur de Iberia y el norte de Marruecos funcionó como corredor biogeográfico y cultural. Las similitudes técnicas y cromáticas entre algunos conjuntos rupestres, de hecho, sugieren contactos o procesos paralelos en ambos continentes.
Un patrimonio excepcional amenazado
A pesar de su relevancia histórica, el área se enfrenta a graves amenazas. La pérdida del manto vegetal asociada al cambio climático acelera la erosión de los abrigos, mientras que la falta de protección efectiva compromete su conservación.Pese a la magnitud del conjunto, solo un reducido número de enclaves cuenta con medidas físicas de salvaguarda. Aunque el complejo de Gorham se ha reconocido como Patrimonio Mundial, gran parte de los yacimientos de arte rupestre de la zona permanece sin protección.

El refugio de los últimos neandertales
La cueva de Gorham representa uno de los últimos refugios europeos de los neandertales y un punto clave para entender tanto su desaparición como la expansión del Homo sapiens. Integrada en un territorio con una continuidad ocupacional y simbólica excepcional, constituye un contexto único para explorar los procesos de cambio humano en el extremo occidental del Mediterráneo. Gorham es un nodo fundamental para reconstruir la historia profunda de nuestra especie y de sus parientes más cercanos.
Referencias
- Monge, G.; Carretero, M. I.; Ruíz, F. 2026. "Southern Iberian Rock Art: The Territory That Holds the Clues to Decipher the Whole Symbolic Path of Humanity". Quaternary, 9.5. DOI: https://doi.org/10.3390/quat9010005


