
El Real Sitio de La Isabela, un enclave termal que fue uno de los últimos proyectos arquitectónicos de la monarquía absoluta española, se encuentra actualmente bajo las aguas del embalse de Buendía.
Este lugar con historia milenaria se construyó con el propósito de servir a la corona, recibía reyes y aristócratas y contaba con una población planificada.
Tras décadas de abandono y el auge de la ingeniería hidráulica en España, quedó sumergido en 1955 y solo emerge durante periodos de sequía, cuando el nivel del agua desciende lo suficiente.
El Real Sitio de La Isabela: el enclave de la monarquía española oculto bajo el embalse de Buendía
Según informa InvestigArt, El lugar donde se levantó La Isabela, junto al río Guadiela en la provincia de Guadalajara, ya era conocido desde época romana por sus aguas mineromedicinales. La ciudad romana de Ercávica se situaba en sus proximidades y era un importante centro geográfico y comercial de la península Ibérica.
A partir del siglo XVII las aguas atrajeron de nuevo la atención de la nobleza europea. La reina Mariana de Austria visitó el lugar en 1663 por recomendación médica para beneficiarse de sus cualidades terapéuticas, marcando así un punto de inflexión en su historia.
En ese contexto se comenzaron a construir instalaciones de hospedaje y baños más desarrollados.
El proyecto ilustrado de Fernando VII para crear un nuevo Real Sitio termal
El impulso definitivo llegó en el siglo XVIII y principios del XIX. El infante don Antonio, hijo de Carlos III, promovió mejoras en las instalaciones y restauró el manantial.
El rey Fernando VII y su esposa María Isabel de Braganza decidieron llevar el proyecto más allá: convertir el enclave termal en un Real Sitio, diseñado con un esquema urbano ilustrado adaptado al funcionalismo de la Corte, el balneario y las colonias agrícolas.
Las obras, iniciadas en 1817, culminaron en una población organizada en manzanas con calles, plazas, un palacio y zonas de huertas y jardines. Este desarrollo urbano pretendía ser un espacio productivo, de ocio y de descanso para miembros de la monarquía y su entorno.
Cómo el embalse de Buendía inundó el último Real Sitio de la monarquía española
Durante el siglo XIX y principios del XX, el Real Sitio de La Isabela fue perdiendo atractivo por motivos económicos, ambientales y de acceso. La Ley de desamortización de 1865 desgajó la propiedad de la Corona, y los esfuerzos por revivirlo fueron insuficientes.
En el contexto del desarrollo de infraestructuras hidráulicas, el embalse de Buendía se proyectó en la década de 1930 para abastecer de energía y agua a amplias zonas de la cuenca del Tajo.
Las obras finalizaron tras la Guerra Civil y en 1955 sus últimos habitantes fueron trasladados, quedando el Real Sitio bajo las aguas del embalse.
La Isabela hoy: el patrimonio sumergido que emerge cuando baja el nivel del embalse de Buendía
Aunque el sitio permanece mayoritariamente bajo agua, durante épocas de bajo nivel hídricos se pueden ver sus cimientos: trazados de calles, muros y restos arquitectónicos que permiten visibilizar el antiguo enclave.
Este fenómeno convierte al Real Sitio de La Isabela en un punto de interés arqueológico y turístico.


