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- Aunque la fecha límite se acercaba, no se anunció si la medida se iba a reanudar o no hasta este miércoles.
En marzo el Departamento del Tesoro de EE. UU. relajó las sanciones y permitió compras del crudo ruso y de productos derivados que ya estuviesen cargados en petroleros, un castigo de Washington por la intervención militar de Rusia en Ucrania en 2022. La exención a estas sanciones se aplicó durante 30 días, y este plazo terminó el pasado 11 de abril.
Aunque la fecha límite se acercaba, no se anunció si la medida se iba a reanudar o no hasta este miércoles.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció el 15 de abril que EE. UU. no iba a prolongar este periodo de gracia y que reanudaba las sanciones al petróleo ruso.
Menos atención a la guerra en Ucrania y más ingresos por la venta de petróleo
La medida no ha sorprendido a Rusia, aseguró Peskov. Según el portavoz del Kremlin, Rusia ya ha aprendido cómo minimizar el impacto de las sanciones.
“Esto era previsible. Desde hace años vivimos bajo el peso de las sanciones. Ya hemos aprendido a minimizar el impacto, y lo continuaremos haciendo”, manifestó el jefe de prensa de Vladímir Putin.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que se lanzó el último día de febrero, no solo ha desviado la atención mundial del conflicto armado en Ucrania, sino que además ha permitido a Rusia obtener beneficios económicos.
Los ingresos de Rusia procedentes de la exportación de su petróleo casi se duplicaron en el mes de marzo, según dice la Agencia Internacional de la Energía en un informe que se publicó el martes. En marzo, las exportaciones de crudo y de productos refinados le supusieron a Rusia unos ingresos de 19.000 millones de dólares frente a los 9.700 millones de febrero.
Objetivo de Moscú: impulsar el crecimiento
El Kremlin se ha beneficiado tanto del alza de los precios como de la mayor demanda de países que no pueden abastecerse del oro negro procedente del golfo Pérsico debido al cierre del estrecho de Ormuz.
Antes de la guerra de Irán, Moscú ofrecía sustanciosos descuentos para captar nuevos clientes, como fue el caso de la India. Pero en las actuales condiciones de escasez en el mercado, ya no se vende con descuento y, en algunos casos, Rusia obtiene una gratificación, ha dicho Alexánder Nóvak, viceprimer ministro del gobierno.
Los países occidentales y Kyiv apuestan por las sanciones al crudo ruso porque sus ingresos forman una parte muy sustancial de los presupuestos del Kremlin, lo que le ayuda a financiar al guerra en Ucrania.
Los beneficios obtenidos por las exportaciones de crudo en marzo no figuran todavía en las cifras oficiales de Moscú. Pero podrían suponer un pequeño respiro a su economía, que ya ha entrado en números rojos. Por eso, la reanudación de las sanciones de Estados Unidos al petróleo ruso vuelven a ponerla en peligro.
El colosal gasto militar para sostener la intervención en Ucrania ya no es suficiente para impulsar una economía estancada
Este jueves Peskov ha asegurado que los ministros y altos funcionarios que se ocupan de las áreas económicas han hecho propuestas a Vladímir Putin para impulsar el crecimiento.
Durante una reunión el miércoles en el Kremlin, el presidente ruso se mostró alarmado por la caída del 1,8 % del producto interior bruto (PIB) en los meses de enero y febrero. Los indicadores son “no solo inferiores a lo esperado por expertos y analistas, sino también a las previsiones del gobierno y del Banco Central”, declaró.
Esas cifras vendrían a confirmar que, tras el crecimiento de 2023 y 2024 (más de un 4% cada año), el colosal gasto militar para sostener la intervención en Ucrania ya no es suficiente para impulsar la economía, en el contexto actual estancada. El frenazo al crecimiento ya comenzó a notarse en 2025, cuando el PIB solo creció un 1 %.
El Instituto de Previsión Económica de la Academia de Ciencias de Rusia había estimado una caída del 1,5 % para el primer trimestre, mientras que el Banco Central previó anteriormente un 1,6 % pero de crecimiento.
El déficit público ya supera el proyectado para todo el 2026
Putin pidió el miércoles al gobierno y al Banco Central de Rusia que explicaran por qué los resultados de la economía fueron en esos meses fueron peor de lo previsto, y exigió medidas urgentes para reavivar el crecimiento.
Además de la caída del PIB, la semana pasada el Ministerio de Finanzas anunció que el déficit público superaba los 60.000 millones de dólares (50.000 millones de euros) en los tres primeros meses del año, superando los números proyectados para todo el 2026.
El Ministerio de Desarrollo Económico atribuyó la caída de la economía a efectos del calendario, subrayando que en enero hubo dos días laborales menos y que febrero tuvo un día menos que el año anterior.
Pero Putin desestimó esa explicación, que consideró insuficiente.
“Estas son circunstancias objetivas, por supuesto. Pero está claro que están lejos de ser los factores que determinan la actividad de los negocios y la inversión en el país”, expresó, e hizo hincapié en la caída de la producción manufacturera, la producción industrial en general y la construcción.
En estas condiciones, la crisis energética causada por la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz puede beneficiar a Rusia si se mantiene en el tiempo. Si no, como dice Peskov, no le quedará más remedio que tirar de su experiencia para afrontar los efectos de las sanciones.
Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la de manera constante recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.




